Monday, August 13, 2007

El niño que todos llevamos dentro




feliz día del niño a todos. Especialmente a aquellos que no dejan morir al niño interior.
Emma
(Los niños de las fotos ya están todos grandes)

Friday, August 10, 2007

Reloj, no marques las horas


La hermosa sensación de sentir que no hay nada útil para hacer. ¿Y mañana? Va a ser igual. Pero como siempre, los domingos son tristes y los lunes se resumen en perdición.

Emma.

Tuesday, August 07, 2007

Para que los de afuera no nos devoren


Perdí el privilegio de ser hija única un mes antes de cumplir tres años. Con mi hermanito nuevo también nació Perico, un oso amarillo cuatro veces más grande que yo (en aquel momento) que llamé de esa forma en honor a mi niñera, la Perica. Le usaba los chupetes y le cambiaba los pañales. Según mi madre yo era "toda una mamá". Entonces, un día, papá y mamá nos llevaron al cuarto y nos dieron una gran noticia: íbamos a tener un hermanito. Tenía seis años, pero me acuerdo de estar saltando en la cama con mi hermanito, festejando.

Al nombre de la nueva bebe lo elegimos entre los cuatro. Papá y mi hermanito armaron una lista (a él no le gustaba ningún nombre) y mamá y yo armamos otra lista (a mi me gustaban todos los nombres). El nombre de mi hermana fue producto de la coincidencia de todas las manos arriba cuando lo dijeron. Ella nos culpa a los cuatro.

Así crecí, con dos hermanos menores bajo mi responsabilidad, jugando al fútbol con él y a las muñecas con ella. Enojándome cuando no me dejaban ver MTV porque querían ver dibujitos. Quejándome de la poca privacidad. Ayudándolos a organizar las fiestas de cumpleaños y llevándolos a la escuela.

Con dieciocho años me fui. En un lugar que no conocía y casi no me daba entender, gané una hermana histérica, caprichosa y celosa que se encargó de hacerme pasar mal. como no soy (ni tengo intenciones de ser) mártir, me fui de esa casa. Y llegué a otra donde, por primera vez en la vida fui la menor, era a la que tenían que cuidar y no la que cuidaba, a la que había que llevar, ayudar y explicar. Mi nueva hermana mayor estaba casada, mi nuevo hermano mayor también y tenía un hijo: mi sobrinito. Mi otro nuevo hermano mayor era el bebe de la casa que, con casi treinta años, seguía viviendo con mamá y papá. El rebelde, el que más me cuidaba y el que casi me convence para ir a ver como degoyaban a un chancho.

Con aquel mundo en la cabeza volví a mi vida de ser la mayor, la responsable. Y de alguna forma, casi sin darme cuenta, llegó otro hermano. Más alto de lo normal, más alérgico que cualquier persona que conociera, con más entusiasmo de lo estándar. Lo único que sabía decir en español era algo acerca de la cena y nunca entendía los chistes.

Mis padres me regalaron dos hermanos, las dos personas que más quiero en el mundo. La vida me regaló cinco. Siete personas especiales, diferentes y con corazón abierto para quererme de la misma forma que los quiero a ellos. Siete personas por las que nunca voy a dejar de decir gracias.

Pero entre los hermanos de la vida hay uno. Aunque no se deba hacer diferencia, él es la persona más cercana a ser regalo de mamá y papá. A pesar de las distancias, el idioma y el océano, sigue y seguirá siendo siempre mi hermano.





Feliz cumpleaños, Chispa.

Emma

Wednesday, August 01, 2007

El lado masculino de la mente femenina


Este post es sólo para complacer mi capacidad femenina de babearme hasta el cansancio y poder seguir un poco más. Los hombres poseen la misma capacidad multiplicada por infinito y la usan indefinidamente más que las mujeres, pero ¿Qué integrante del sexo femenino es capaz de ver una película con Brad Pitt y cambiar antes de echarle una vichadita?

Aunque no giremos la cabeza al mejor estilo El exorcista con cada espécimen macho que pase por adelante, pero siempre hay algún morocho o algún par de ojos que nos atacan in fraganti. No les gritamos ninguna estupidez a los hombres bonitos, pero sí esperamos que ellos lo hagan.

No estamos continuamente pensando en Jude Law, en el verdulero de la esquina o en el amigo del amigo, porque también tenemos que comprar zapatos, mirar ropa, mirar la novela o chusmear con una amiga.
Emma
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¡Feliz cumpleaños, Io!

Saturday, July 28, 2007

Las manos de las peluqueras

Emma era una pequeña niña (casi) rubia llena de rizos que un día fue a la peluquería con su papá. Sí, por raro que suene, fue con su papá. Las órdenes de su madre fueron claras: debía (sólo) cortarse las puntas. Pero, y echándole la culpa a la peluquera que era lenta, mientras tanto, Emmita vio la foto de una modelo preciosa con el pelo corto y cerquillo. Ni la (inmunda) peluquera ni su (iluso) padre se opusieron al corte de cabello de la (encantada con la foto) pequeña, por lo que salió de la peluquería al mejor estilo Cristóbal Colón.

Aún con la vergüenza de tener que salir a la calle de esa forma (ayudada por la inocencia de la edad) y aguantar los comentarios detestables de sus compañeros, Emma sobrevivió. Pero sólo lo hizo para demostrar ser una completa inconsciente a mayor edad. Aunque habría que darle un poco de crédito, después de todo, cortarse el pelo en la ducha y sin espejo no se le ocurre a cualquiera. Para demostrar su madurez y su capacidad para asumir sus malas acciones (y su idiotismo) no fue a la peluquería para arreglarse el pelo.

Las manos de las peluqueras son las que hacen milagros con nuestras cabezas: las mejoran o provocan arrepentimiento. Mi madre tiene manos de peluquera después de casi raparme cuando se me pegó un chicle en el pelo dormida. Mi mejor amiga de la escuela tiene manos de peluquera después de intentar quitarse el cerquillo (y quedar como una estrella punk frustrada), el amigo de mi hermano tiene manos de peluquera cada vez que se acomoda los rulos.

La sensación de paz mientras nos masajean la cabeza cuando la lavan, la sensación de que vamos a cambiar radicalmente cuando nos ponen la tinta en el pelo, la sensación de terror cuando agarran la tijera.


Emma.

Thursday, July 26, 2007

Volvió. Otra vez

Medio año después de terminar el liceo se fue. Y yo no estaba para despedirla. Sí estuve la primera vez que volvió. Y la segunda, y espero estar todas las demás. Estar acá, para darle un buzo más mientras no se acostumbra al frío de invierno después de vivir con calores caribeños todo el año.

Tam, Tami o Patona. Mi ahijada, mi amiga y mi futura médica. Bienvenida otra vez a la pequeña República sin nombre del sur.

Emma.

Pluma y papel

“Bienvenidos a la inauguración de este: mi nuevo cuaderno del terror. El objeto que si llega a caer en las manos equivocadas provocará el fin de mi orgullo”

Mi primer contacto con un diario íntimo fue triste. Era el cumpleaños de una amiga y uno de sus regalos era un hermoso cuadernito lleno de dibujos marcados en dorado y un candado con dos llaves. “¡Un diario íntimo!”, exclamó ella encantada y yo, secretamente, comencé a pensar en todas las cosas que podría escribir si llegaba a tener uno. Tenía seis años, mi vida era muy excitante.

Pero mi madre se rehusó a comprarme uno hasta que no corrigiera mi letra y (ella soñaba) mis faltas de ortografía. Así que exprimí al máximo mi creatividad y me hice uno: un montón de hojas grapadas con un gancho viejo y en la primer hoja había escrito: “Mi diario íntimo”. Lo escondí en mi lugar secreto, en un cajón del escritorio de mi tío. Así que toda la familia se enteró lo que había escrito en mi precioso diario.

El segundo contacto no fue mucho mejor. Me habían regalado uno para mi cumpleaños cuando cumplí ocho. Con una carrera de niña insoportable y mal criada que acarrear y dos hermanos menores de cinco y un añito, siempre tuve niñeras (hasta los dieciocho años, sí). Pero ninguna tan chusma como Beatriz que se encargaba de hacerme la vida imposible y no me dejaba jugar con los autitos de mi hermano por el simple motivo de que cuando me aburría no los juntaba. Abrí mi diario y debajo de donde decía que me gustaba Nicolás, puse que Beatriz era una pesada.

Al otro día ella me zarandeó un poco y me dijo que no era ninguna pesada. “Yo nunca dije eso”, me defendí. Y ella, la muy hipócrita, me dijo que lo había leído en mi diario, es más, me hizo borrarlo. Supongo que en ese momento llegué a la conclusión de que no era tan íntimo después de todo por mucho candadito que tuviera.

Otros incidentes poco afortunados fue correr al hermano de Nicolas por toda la casa diciéndole que me gustaba, mientras Nicolás leía que el que me gustaba era él. Y enterarme que mi mejor amiga había leído que me molestaba jugar a todo lo que ella quería.

Me tomé un tiempo con los diarios íntimos antes de terminar la escuela y los primeros años de liceo. Pero la tentación fue más fuerte, así que en la primavera del 2000 volví a iniciar el vicio. Fue como con los cigarros: primero probas a ver que tal es, después fumas en fiestas, para que no digan que sos un amargo y cuando querés acordar, ya no podes pasar. A mí me pasó lo mismo con los diarios íntimos a partir de segundo de liceo: agarré un cuaderno grueso para escribir mis cosas privadas para no ser diferente. Después ya, si bien decía que era para no ser diferente, me gustaba hacerlo; tirarme en la cama descalza y pensar en todo lo que tenía para escribir: los chusmeríos de todas mis amigas, las discusiones con mis padres, lo insoportables que eran mis hermanos y el infaltable él que decoraba todas las hojas: “¡Me saludó!", “Lo miré, me miró, nos miramos”, “Etc”.

A medida que creía y veía que mis amigas dejaban el vicio de escribir y yo seguía firme a la pluma, comencé a cuestionarme la idea de mentir: “Nooo, yo no escribo más tampoco, eso es de niños”. Pero me encantaba mostrarles como decoraba las páginas de mis agendas (Pacualina) con las fotos de los que nos gustaban a todas, entonces listo, si eran mis amigas que me bancaran.

Pero de todas formas, después de escribir ocho agendas en un solo añito comencé a plantearme mejor la situación. No era como que me iba a morir de cáncer a la mano por tanto escribir, ni mis neuronas iban a dejar de funcionar por tanto que lo hacía. No podía ser tan malo entonces, ¿No?

No puedo estar sin escribir porque tampoco cuento las cosas y si se quedan allí, se transforman en esas pastillas que cuando se ponen en agua largan efervescencia y joden. Me ayuda a quitarme las cosas de la cabeza y plasmarlas en una hoja, a conectarme conmigo, a abrirme. Y a reirme de las macanas que me mando cuando leo lo que escribí.

No me imagino viviendo toda la vida cerrando un cuaderno con un candado (que siempre dejaba de usar porque lo perdía) pero tampoco me la imagino dejando de escribir.

Por alguna razón, las cosas que dicen “No mirar” o “Prohibido pasar” son las que causan mayor curiosidad. Yo sigo firme a mi vicio e inculcándolo en otras personas. Y reconozco: si mis cuadernos del terror llegan a caer en las manos equivocadas, mi orgullo (que es abundante) se caería por las escaleras.

Emma

Monday, July 23, 2007

A ritmo flamenco


Marianne ya es mamá. La beba pasó de su vientre a sus brazos y, aunque las ojeras perduran, la luz de los ojos señalan que con ese cuerpito rubio, también nació una mamá (pelirroja). Nació un sueño de futuro, un par de tíos intranquilos y divertidos, los abuelos y un mundo para ella solita. Nadine es la princesa de su propio reino.

Yo estoy lejos: a más de un océano de distancia. No la pude ir a visitar al hospital, ni hacerle llegar un ramo de flores, ni siquiera una tarjeta. Pero está presente y no hay litros de agua que lo impidan. Todos los momentos que pasé con la mamá antes de pensar en tener nada que fuera nuestro me dan el derecho de estar feliz y desearle lo mejor.

Y aunque cueste imaginarse a aquella flaca que salía todo el tiempo y dos por tres ni siquiera ella sabía lo que decía, como una mamá, la vida te ayuda a cambiar y las situaciones te hacen crecer.

¿Le gustará actuar como a la mamá? ¿Dirá todo con una mirada? ¿O se parecerá más al padre? Se construye un castillo para ella lleno de sueños, ilusiones y anhelos.


Emma.
(Lo mejor de corazón)

Sunday, July 22, 2007

Chichos

“Perro. Pero de esos perros que te dan ganas de ser una perra”
Con el brazo tenso revuelve el café mientras critica escupiendo las palabras con fuerza. De pasada al living le pregunto si está todo bien. Me sonríe con sarcasmo y me dice que sí mientras sacude la taza con gracia.
“Perro” escucho cuando me siento en el sillón.
Hombres. Mejor con ellos que sin ellos, pero dos por tres aparece la excepción que rompe la regla.
“Está bueno que sean perros, así le podés enseñar truquitos”

Emma.

Saturday, July 21, 2007

Último momento

"Es tan primicia que ni siquiera él lo sabía"
Emma
"¿Vamos a hablar mal de alguien? No sé, esas cosas que hace la gente"
Inia
"¡Dale, si nos gusta hablar mal de la gente!"
Lena

Friday, July 20, 2007

Hay códigos


Entre amigos hay códigos, chistes internos, apodos que nadie más comprende, ganas de tomar mate hasta quedar verde. Vivir con ellos, volver a casa un fin de semana y quedar para vernos. Hay cadenitas de la amistad, fotos raras que tienen sentido, frases que causan risa y canciones que hacen llorar.

feliz día a todos los amigos.

Emma.

Friday, July 13, 2007

No sé que me pienso de la vida


Mañosa/ caprichosa/ inmadura/ desconfiada/ inconstante.
Aportes para definir la personalidad de Emma. Las virtudes se quedaron en el camino. En algún momento llegarán.
Yo: Emma.

Thursday, July 12, 2007

"Esos días"

Sujeto femenino uno. Saca el colchón de la cama y se pone en posición de firmes para empujarla afuera de la habitación. Sujeto femenino dos, toma mate y le dice a la otra que espere un segundo y la ayuda. Sujeto masculino pone música.

Sujeto femenino uno no puede sacar la cama. Sujeto femenino dos y masculino se ríen de la incompetencia del Sujeto femenino uno. Ella se enoja, mete la cama en el cuarto y se encierra con la música a todo volumen para no escuchar a los otros dos sujetos que se quedaron con la (otra) música y el mate.

El PMS nos afecta a todas.


Emma

Vino malo

No sé mucho sobre el vino, pero mi poca capacidad de asimilar algo sobre el tema sabe que cuando se cata primero se mueve la copa, después se huele y luego se prueba. El olor da cierto gusto al vino, entonces, cuando se degusta, si el vino es bueno, completa la sensación que presentó el olfato.

Muchas veces lo que sucede con narices poco educadas (supongamos nariz de sujeto femenino: Emma) es que el olor representa una cosa, pero cuando se prueba el vino, el gusto no da en el tono con lo que se esperaba del sabor. Defrauda. Se mira el envase y se piensa “¿qué falló?” colores bonitos, publicidad fantástica, buenos comentarios. Pero el resultado fue catastrófico. Al final, un racimo de uvas para quitar el mal gusto.

Ahí está, otra relación perdida. ¿Mal olfato o terrible gusto?


Emma

Sunday, July 08, 2007

Baldosas flojas

Carrera con obstáculos. Cualquier persona que camine por 18 de julio un día entre semana y no tenga intenciones de mirar vidrieras puede considerarse campeón de carrera con obstáculos. Carrera porque la propia gente lo empuja a uno a aumentar la velocidad, con obstáculos porque siempre está la señora con bastón que no se puede pechar o el grupo de amigas que caminan todas agarradas del brazo, trancando la calle.

Ruido. Bocinas, ómnibus con catarro, los tacos de la mujer que camina adelante mío, los gritos del señor que vende despertadores en la calle y los despertadores demostrando que funcionan. Mis pensamientos que pelean entre sí, el celular que suena en el fondo de mi bolso y mi mp3 que no funciona.

Puede que no llueva en toda la semana, pero cuando se levanta la mirada al cielo, al pie se le da por pisar una baldosa floja y el vaquero queda negro de barro. Los ojos vuelan al piso, pero, concentrada en la puteada, el otro pie pisa otra baldosa floja (que en Montevideo no faltan) y empareja el barro con la otra pierna del vaquero.

Sí. Volví a Montevideo. Pero la única forma de estar segura es cuando escucho al viejo borracho con una frazada en la espalda que amaga a acercarse e intenta articular: “morocha, dame un #eso” (¿Qué dijo: peso o beso?).

Emma.

¡Mamá...!

- ¡Mamá, mi caballo es hija de tu caballa!
- ¡Yegua, boluda!
- ¡Yeguo serás vos!

Tuesday, June 26, 2007

Peripecias de la historia

Editado por Emma.

Saturday, June 23, 2007

Nuevo/Viejo

Las cenizas del prócer están adentro del meadero oficial de los sábados de madrugada. El mausoleo está enterrado en el medio de la Plaza Independencia, abierto a todo público durante el día. Una arquitectura elegante, sin demasiados recovecos, en algún tipo de piedra negra. Un par de papás patriotas llevan a su pequeño, de cuatro o cinco años. A ver las cenizas importadas desde Paraguay.

Es difícil intentar imaginar cuántas personas pasan por esa plaza cada día sin ser conscientes de que están caminando sobre el cadáver del prócer uruguayo. Tampoco es probable que se pueda calcular la cantidad de personas que son conscientes de por donde caminan durante la noche, cuando van a bailar a los boliches de la zona. O cuando vuelven. Y se detienen a saludar al monumento porque el baño estaba lleno.

Las únicas personas que hay adentro son dos blandengues haciendo guardia. Vestidos impecables, con cara de sobriedad y en posición de firmes. Tan firmes que dan ganas de hacerles cosquillas. Son como dos estatuas pensantes que no reflejan vida, pero a la vez, mientras se observa la línea de tiempo esculpida en las paredes, se sienten los ojos de esos seres que no se mueven, encima de uno, prontos para gritar un “¡Fuego!” si nos acercamos demasiado a la caja donde están las cenizas.

La estatua está colocada de modo que los ojos severos de Artigas logran ver a todo aquel que llega a la plaza. Es como si estudiara a los nuevos uruguayos: al hombre que toca el violín desafinado, al que limpia las botas, a todos los trajes, corbatas y tacos y paraguas que caminan decididos hacia la puerta que marca el límite. Está entre la civilización de todos los días y la de más allá. La Ciudad Vieja. Es el guardia que tiene la zona comercial de Montevideo.

La puerta de la ciudadela indica el fin del mundo conocido y el comienzo de una mezcla. Lo viejo y lo nuevo se encuentran a espaldas de Artigas. Cuando se cruza la puerta de la ciudadela, los últimos modelos de zapatos pisan los adoquines del año 1800. Un hombre termina su almuerzo corriendo por los adoquines, con la carpeta bajo el brazo. Los vidrios polarizados con marcos de principios del siglo pasado y los relojes antiguos de un edificio que luce un enorme cartel de Se alquila.

Artigas está allí, como permitiendo el paso de todo aquel que sigue de largo a la Ciudad Vieja. Siguiendo a los ilustres orientales acompañado de unas cuantas palomas que se encaran de hacerle compañía y dejarle algún que otro regalito.

Tuesday, June 19, 2007

Perdiendo

No me gusta perder mi nombre. Yo soy Emma, porque elegí ese nombre para mí. Todos aquellos que me conocen la cara no me llaman Emma, pero lo soy, porque escribo y porque firmo con ese nombre.

No me gusta perder el nombre y dejar de ser Emma para ser “la hija de”, “la amiga de”, “la novia de”. En cambio, estaría chocha cuando, llegado el momento (y que el momento tarde en llegar), pierda mi nombre para ser “la mamá de”, “la escritora de” “la abuela de”.

“¡Abuela teléfono!”. Mi tío (el tío de) llama a mi abuela. Yo espero del otro lado de la línea. María Elsa. Mamá. Abuela. “Hola mi amor” me dice con su voz dulce sabiendo que estoy lejos. Abuela, perdió el nombre, pero atiende encantada ante el nuevo que le dio la familia.

Abuela. Mamá. Emma. Abuela. Mamá. María Elsa. Abuelo. Papá. Jefe. Edgardo.
Feliz día.

Wednesday, June 13, 2007

Siendo realista

- ¿En qué pensás?
- En nada.
- Que bueno. En estos momentos no hay que pensar.

Detalles que no se tienen que repetir. Llamadas que nunca van a llegar.
Acá estoy, sentada frente a la computadora, sacando la mirada del celular e intentando pensar en lo que tengo que hacer. No va a sonar. No va a pasar. Cuanto antes me acostmbre a la idea más independiente voy a ser. No va a sonar y lo tengo que saber.

Tuesday, June 05, 2007

Diálogo interno

Soy un témpano, es cierto.

Necesito una llama que me derrita.


No, no me gusta sentir frío. Me gusta el invierno, pero cuando tengo una manta cerca. De todas formas, las mantas que he encontrado por el camino, son todas de texturas ásperas y rancias. No me abrigan del frío, solamente me hacen sentir mal porque no son lo que quiero… es como que me conformo con lo que hay. No me conformo.

Todo hombre tiene sus preferencias. Resulta que las preferencias de él no se parecen en nada a mi.


¿Tener y perder o nunca haber tenido? En un primer momento pensé que prefería nunca haber tenido, entonces estaría deseando sobre una ilusión, nada con base real, y tarde o temprano, ese deseo terminaría marchitándose y moriría. Luego lo vi. Entonces cambié de opinión. Un momento para toda la vida.

Emma.

Wednesday, May 30, 2007

Piratas pirateados


Piratas del Caribe, el fin del mundo
Dirección de Gore Berbinski
Johnny Deep, Keira Knightley, Orlando Bloom, Geoffrey Rush
2007
Me senté en la butaca ansiosa. Hacía tres minutos había comentado con Laura que era mejor si mirábamos la película sin expectativas. En cierta forma ya sabíamos que (algo) nos iba a defraudar. Pero entre papas fritas y nachos nos pasamos recordando las andanzas de Jack Sparrow y compañía.

Es cierto, me desilusionó un poco. Era lógico más que emocional. Piratas del Caribe, la maldición del Perla Negra es la película de las tardes cuando no quiero hacer nada, cuando estoy aburrida, no quiero estudiar, no sé que hacer, etc. Para una persona que le gustan las historias de piratas ver a Johnny Depp en un personaje que parece creado especialmente para él es una maravilla. Y más aún una historia que mezcla humor detallista con acción y aventuras. ¿A quien no le dan ganas de largarse al mar?

Pero, volviendo al tema, El fin del mundo me gustó. Nadie entiende cuando digo que “es una película para pasar el rato” igual que “es un libro para leerlo”. Hay películas que son para disfrutarlas (igual que los libros) otras que solamente son para mirarlas. Pero una película para pasar el rato es para verla con esa gente que sabes que la van a volver más especial aún.

Envidia. No suelo sentirla muy seguido. Pero ver a Keira Knightley dando golpes a diestra y siniestra y no ligar ni una magulladura, es más, tener siempre el pelo en ese estilo sucio-impecable merecía mi envidia. No voy a hablar sobre Orlando Bloom, porque cuando diga que es un tipo que me da igual nadie me va a creer. Tampoco soy experta para medir su capacidad actoral, pero cuando aparece como el capitán del Holandés Errante logró captar mi atención ;)

Mi recomendación final sobre la película sería: mírenla y júzguenla por ustedes mismos. Si la consiguen trucha mejor, así no gastan los (casi) cien pesos de la entrada. Tengan cuidado después con los reclames de los dvd originales cuando dicen “no robarás un auto”, no valla a ser cosa que les entre cargo de consciencia.
Emma

Wednesday, May 23, 2007

Ahí adentro

Rambla de Montevideo. Frente al Parque Rodó.
Emma.

Thursday, May 17, 2007

Isla África


Recomendado.

¿Por qué? Porque sí.

¿Con qué criterio? Con el gusto de Emma.

Isla África
Ramón Lobo
Seix Barral Biblioteca Breve, septiembre 2001
251 páginas
Emma

Monday, May 14, 2007

El asesino de mosquitos


Me parece que escuché en algún lugar que los mosquitos con el frío se van. O se mueren. No me importa, el punto es que cuando llega el invierno los moscos no joden más.
Mentira.
Acá estamos todos hechos un cubito azul de frío y con manchitas rojas por todos lados.
Por suerte está el asesino de mosquitos. Más que desconcentrarte en clase, te libra de una futura picadura.

Thursday, May 10, 2007

Soy valiente


Me miro al espejo y repito conmigo: “soy valiente”.
Pero cuando entra el profesor con los parciales en la mano, salgo corriendo en la dirección contraria.
"Titi biriti" le dije a Martín. Él me miró con cara de dejá-de-decir-disparates y me preguntó que era eso.
"Lo que más me revienta es que estudié. Y no me acuerdo de nada" comenté con Laura. Ella me dijo que sí con la cabeza y miró a Vicky que tenía la frente hundida en los apuntes.
"Que momento" dijo Detti cuando preguntó quien había hecho los trabajos y nadie levantó la mano.
Gabo hacía dibujitos en la cuadernola y Martín levantaba el cartel que decía silencio de la biblioteca. Yo, desesperada, trataba de aprenderme una vez más las pinches cosas que iban para el parcial.
"Esto es una tomada de pelo" dijo Laura. Elena comía chocolate.
Emma
Crónicas de un parcial

Monday, May 07, 2007

En algún lugar de mi mente siempre presente

Cuando era chica me gustaba imitar a las actrices. Me aprendía los diálogos y los repetía en el almuerzo, jugando con mis amigos o mechándolos en conversaciones. También le escribía los guiones a algunas telenovelas que me gustaban: “Vero dice:”, “Manu le contesta:”. Nunca llegaba a los finales. Un poco después, cuando pude leer sin estar quince minutos con la misma oración, pasé a aprenderme diálogos de los libros de memoria y jugaba a ser las dos partes. Me acuerdo de una versión de Romeo y Julieta donde Julieta lo mataba y se iba enojada. Nunca más encontré ese libro. Atormentaba a mis empleadas persiguiendolas por todos lados para que escucharan como me salía.

Entré a bachillerato y pude ir al taller de teatro en el liceo. Se hizo la gloria. Estaba segura de que había encontrado mi profesión, a eso me quería dedicar el resto de mis días. Y cuando me peleaba con mis padres, más convencida de que quería ser actriz estaba. No falté ni una vez en los dos años que fui. Lo mejor que podía pasar en esos talleres era que las coordinadoras me eligieran para pasar al medio y hacer de ejemplo. Jamás me había gustado y cada vez que me hacían parar en una clase no me sentía tan entusiasmada. Pero era el teatro, algo diferente.


Seguí ascendiendo en mi carrera como actriz del interior. Y entré al teatro de la biblioteca de la ciudad donde vivía. Runo me agarró en la fiesta anual ese febrero y me dijo que habíamos quedado seleccionados. No le creí. Me agarró del brazo y me arrastró por media fiesta hasta que encontramos a Fico, cuando él dijo que Runo tenía razón no lo podía creer. Había encontrado mi carrera y medio que valía la pena en eso.


Pero todo lo que sube tiene que bajar. Y mi ego así lo hizo cuando el papel de la obra que me asignaron estuvo muy bueno. Mi falta de confianza me jugó en contra cuando no sabía donde buscarlo al principio. Después me daba vergüenza mostrarlo. Hasta que finalmente llegamos a un acuerdo con Fico (que tenía la primer escena conmigo) y salió fantástico.


Comprobé que salir al escenario era la sensación más frenética que existía. Especialmente los tres segundos antes de salir. Son los nervios que vale la pena sufrir. Se pasan tantas cosas por la cabeza en ese momento. Me voy a caer. Me voy a morder la lengua. Me voy a olvidar de la letra. Me voy a enredar con un cable. Pero cuando salís al escenario todo está bien. Todo sale perfecto. Y cuando la letra se va de la cabeza, se improvisa.


Emma.
Muy especialmente para Marianne que está por ser mamá.



Romeo y Julieta. Pamela (Prólogo). Marianne (Julieta). Catalina (Ama de Julieta).
La Isla desierta y Un hombre sencible. Ruben (hombre sencible). Federico (mozo).
Catalina(empleada III). Mirna (...). Juanjo (Manuel). Marianne (María). Neliana (empleada I).
Eleonora (Empleada II). Baraci (Empleada I). Nacho (...). Andres(jefe. Empleado II).
La Ronda. Esteban (técnica). Catalina (Prostituta). Federico (Soldado). Barci (Mucama). Andrés (Niño).
Mirna (Señora). Ruben (Esposo). Marianne (Amiguita). Juanjo (Poeta). Neliana (Actriz). Juan (Conde).
Westernd oh!. Jon (Wyatt Earp). Cat (Calamity Jane). Nate (Sitting Bull).
Desayuno durante la noche. Andres (Leopoldo). Mirna (Beatriz). Eleonora (Abuela). Juan (Profesor). Catalina (Marta)

Friday, May 04, 2007

Disculpas

Hace tiempo que quiero subir un post pero no puedo, porque no consigo la foto que quiero. Cuando la cámara tiene pilas no la bajo y cuando no tiene pilas igual me olvido de ella. De todas formas, quiero que sepan: la rambla montevideana es otro ambiente, tendría que tener otro nombre.

Emma.

Wednesday, May 02, 2007

La (maldita) fiesta anual



Otra vez.
Mi cabeza decía “No vayas”. Mis amigos: “dale, vamos”.

De última, la otra acción era irme a casa a hacer nada. Por lo menos, si iba a la fiesta, iba a ver gente.
Tendría que haberle hecho caso a mi cabeza. Sí, siempre. Aunque uno tiende a idealizar las cosas que no pasaron.
Lo único que hizo falta fue mirar a un costado. Allí estaba. ¿Quién era? No sabía. Pero allí estaba.


Emma.

Saturday, April 21, 2007

Zíngaras


Camino rápido, avanzo al borde de la desesperación, esquivo piedras en mi camino. Mi meta: escaparme de las escupidas maliciosas de las gitanas. Una me intercepta y adivina mi pensamiento: “tenés miedo”, me dice. ¡Sí! Pero no lo voy a admitir, así que sonrío tan dulcemente como la ocasión me lo permite y sigo caminando, casi corriendo.
Tal vez será por aquella vez que una familia gitana calló en mi casa en su lujosa camioneta, vendiendo ollas enromes. Todavía usamos la olla de los gitanos para hacer los súper guisos que se manda mi padre. Desde la ropa hasta los nombres llamaron mi atención. Tenía 10 años, tal vez.
Tal vez, también puede ser, porque siempre caen en primavera y acampan frente al liceo. Igual que la vida de un circo, siempre me pregunté que se sentiría ser nómada.
¿Por qué no se hacen intercambios culturales con los gitanos?
El punto es que me llaman la atención. Me interesan. Aunque le hayan sacado quinientos pesos a un amigo leyéndole la mano, aunque cada vez que aparecen dicen que sube la taza de robos. La olla que mi padre les compró todavía sirve.
Emma.

Friday, March 30, 2007

Venganza natural

(...)
"Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias".
Walking around. Pablo Neruda.

Montevideo parece un lago. Y yo un pato.
¿Para qué salí de casa con paraguas?
Me paro en medio del boulevard y me empapan autos que, engreídos, pasan llenos de gente seca.
Siento que soy una tonta tomando mi paraguas con fuerza, tratando de cubrirme la cabeza, cuando mis pies son invadidos por millones de gotitas heladas y mezcladas con barro.
Contra la naturaleza no se puede.
Emma.

Tuesday, March 27, 2007

Primavera. Otoño

"Algunas cosas mueren. Pero hay muchas que nacen".
Alguien.

Thursday, March 22, 2007

Reunión familiar


Reunión familiar han de ser las dos palabras que, cuando se ponen juntas, suenan de modo aterrador. Casamiento. Que bonito acontecimiento. Pero también suena aterrador.

Momento ideal donde todas las tías viejas se acercan a una y empiezan a mirarla con cara de re amigas, queriendo decir que podes contarles todos los más íntimos secretos. Y, después de unos cuantos halagos a tu vestido, largan la pregunta que habían pensado en hacerte incluso antes de acordarse que respirabas: "¿Cuándo te vas a casar vos, mijita?"

Sin poder decirles lo que realmente se piensa, porque son mayores, son familia y todas esas convencionalidades que, a veces, ganas de mandar bien lejos, una sonríe tan naturalmente como la situación amerita y responde –intentando no parecer repetitivos con la respuesta –: “Soy joven, quiero hacer otras cosas antes de casarme”

Entonces las tías viejas se empiezan a hacer las cancheras y empiezan a comentar entre ellas que es cierto. Ahora las mujeres no se casan tan jóvenes, primero estudian, viajan, trabajan y después piensan en buscar marido. Se van de tema y empiezan a hablar sobre el hijo de la vecina de la prima que no fue a la fiesta.

Y justo cuando una piensa que es libre y se puede ir a disfrutar el resto de la fiesta, una de las viejas se da vuelta y con mucha espontaneidad grita:
“¡Tené cuidado, mijita, no te vayas a quedar para vestir santos!”
Emma.

Thursday, March 15, 2007

No hay derecho


Es injusto. Un hombre acusado por pornografía infantil tiene 12 años de prisión. Una familia que la lucha tiene toda una vida de miseria.

Uno lo mira de afuera y le duele. ¿Cómo se puede sentir una madre? Es tan injusto. Impotencia.

Hay penales llenos de gente esperando que eso les pase, sin embrago, no. No hay derecho.

Tuesday, March 13, 2007

De vuelta. Por un segundo

(Para contrarrestar el post anterior tenía que poner algo que estuviera en otro nivel. O cerca de otro nivel)

Dicen que los del interior tenemos un ritmo más lento. Es cierto.
Montevideo. Semáforos, bocinazos, ómnibus que se comen la calle. Container de basura llenos. Gente tirada en las calles. Las clases.
El ritmo de la ciudad es diferente. Ni mejor, ni peor.

Vuelvo a casa cansada. Apronto el mate y bajo a la rambla.
Una cuadra más abajo (sólo una) ya no hay semáforos, ya no pasan autos. Las mujeres tomando mate en las veredas con sus bebes jugando al lado. Un hombre le grita desde la puerta de la casa al de la verdulería que le alcance un kilo de limones. Un grupo de niñas caminan abrazadas por el medio de la calle. La madre de una les grita que entren a tomar la leche.
Dicen que los del interior tenemos un ritmo más lento. Es cierto. Pero en Montevideo hay barrios.

Emma.

Wednesday, March 07, 2007

trailer de big bang

errores técnicos: no le podía bajar la calidad, entonces exprimí al máximo el potencial de mis pobres neuronas (que acaban de salir de terapia intensiva después del examen de publicidad) y lo que hice fue filmarlo con una cámara de fotos para poder subirlo a youtube... sepan comprender... acaba de terminar el verano y mi cabeza se opone a comenzar a trabajar otra vez.

Emma.

Friday, February 16, 2007

Big Bang. Un corto sin presupuesto

Los últimos días de diciembre del año pasado junté a un par de amigos en la cocina de Hernán y comenzamos a filmar. El presupuesto era bajo (por no decir nulo): cien pesos que se fueron cuando compramos cuatro pilas para la cámara de fotos y un par de chicles. Encima las fotos salieron fuera de foco.
Hacía calor. No sabíamos la letra. El arroz era viejo y el agua, de la canilla, pero le pusimos ganas y de garras corazón pudimos cambiarle los pañales al bebe. Mi hermana filmaba, pero a la hora se fue porque había quedado de encontrarse con las amigas en la piscina.
El segundo día de filmación tocaban los exteriores. Cuando fuimos a la playa estaba llena de gente. Nadie se animaba a hacer lo que les tocaba, entonces se tuvo que suspender. Y para el último día no teníamos locación.

Pero una vez que lo vi terminado me di cuenta de que todo esfuerzo valió la pena. Cada vez que repetía la línea o me ponía un buzo con el aire a casi cuarenta grados de temperatura, cada vez que hice correr a Soledad y cada grito que pegó el bebe (Máximo). Todo valió la pena. Incluso toda la gente que nos miraba como si estuviéramos locos cuando nos veía pasar con la cámara y a los gritos.

Emma.

a

a

Gracias Lucas, Mónica y Agustina por permitir que Máximo llegara a nuestras garras. Lujan, Hernán, Rocío, Josefina, Cata, Sol, Cindy, Luciana, Juliana, Pemi, Guille, Uri (aunque todavía no sepas que estás en el corto).





Thursday, February 15, 2007

verdades

(Quino)
Aristóteles era un alumno rebelde.
Emma
"Tus desgracias no me hacen idiota"

Monday, February 12, 2007

Confesiones de madrugada de verano


Verano. No por el calor, pero por la actividad es la época del año más deseada. En este momento espero que marzo no llegue nunca. Rambla, náutico, playa. Viejos amigos, nuevos amigos y gente que no conocemos pero que tratamos como amigos.

Si tuviera que elegir una profesión me gustaría ser ladrona. Una buena, no como los dos planchas que cruzamos en la feria de la fiesta el otro día. Uno le dijo al otro: “Acá para robar es horrible, hay que andar con cuatro ojos”. Fue profundo.

Un lugar que quiero visitar antes de que caduque mi tiempo de vida o expire mi vida acá es un bulo. No requiero servicios, gracias, pero quiero saber como son, como funcionan. También quería hacer un fogón en la playa y cuando convencí a mis amigos, cayó un marinero que con mucha sutileza dijo: “Supongo que no van a prender fuego”. “Noooo” dijimos. Y justo pasó uno de los guises con leña y preguntando quién tenía un encendedor.

Siempre dije a mi primer auto me lo iba a comprar yo. Pero cada vez que tengo algo de plata la reviento en otra cosa en lugar de guardarla. Creo que una buena compra sería el jeep del Sr. Jeep que tiene un hermoso cartel de se vende (el jeep no el señor). Tal vez, si le doy bastante VAT antes, acepta vendérmelo por todo lo que tengo en el monedero: tres pesos, un ondulín y una foto de mis hermanos.

Las mejores predicciones que he hecho han sido en los días calurosos, secos y sin una gota de aire: se viene tormenta. Y la mejor forma de romper mi cámara fue tratando de sacar una foto en esa tormenta.


Emma.

Sunday, February 11, 2007

Fiesta anual

Historiografía personal.

Primer año. No estuve.
Segundo año. Me fui al predio del puerto con mis amigas. El primer día nos corrió la lluvia (y nos alcanzó). Volví a casa saltando en los charquitos. Al día siguiente estaba todo mojado y yo me senté en un par de troncos que me mancharon el vaquero. La monito se rió de mí… ¡como me ofendí! No, creo que me ofendí más porque ella estaba con él.
Tercer año. No estuve.
Cuarto año. Cambio de locación. Volví de mis vacaciones para ver a Once Tiros. El día de rock se suspendió y se corrió para la noche en que yo no iba a estar. La buena noticia de que había entrado al teatro de la biblioteca compensó la pérdida del rock.
Quinto año. No estuve. Aunque sufrí más cuando me enteré que un temporal había tirado el quiosco de la playa.

Sexto año. Apolo debe de estar rindiéndole culto. Fue lo único que pensé mientras escuchaba a No te va gustar y a todos los demás grupos que tocaron. Y mientras, mis pies se congelaban porque las alpargatas son muy cómodas pero no abrigan nada. A tener en cuenta: cuando le cantamos el feliz cumple a Indí todos nos miraron como diciendo “¿Y esos locos?”.
Séptimo año. Primera vez en la historia que el directorio del gremio se pone de acuerdo con el directorio de la fábrica. Los que se enojaron fueron los obreros. Castigo impuesto por el gremio: No fiesta anual.
Pero siempre hay algún rebelde. Entonces nació Plancha Cultural Fest. Claro que ese es el nombre no oficial. Había que cubrir un espacio. Gracias.


Emma.

Friday, February 02, 2007

Pájaro enjaulado

“Salta aunque nadie te comprenda
por encima de cabezas huecas
salta como un gato
tu no eres un pájaro enjaulado”
Salta, Amaral.

Wednesday, January 31, 2007

Frente femenino



Somos mujeres. Nuestra misión en la vida es criticar a otras mujeres. Degradarlas hasta que nosotras mismas nos sintamos como pequeños pedazos de desechos de perro.

Escuchamos a otras mujeres criticarnos y nos da igual, porque sabemos que después lo vamos a hacer nosotras con ellas. Vamos a encontrarnos con la ex de nuestros ex y jugar a que somos amigas. Después, nos vamos a reír de ellas.

Se debe tomar como virtud el hecho de que sabemos que es lo que sucede con nuestro sexo: sabemos criticar y dejar que nos critíquen. Incluso podemos escuchar como critican nuestras amigas y hacernos las mujeres revolucionarias y decirles que no sean tan malas.

Sabemos lo que hacemos y podemos vivir con eso. La próxima vez que un hombre me diga Dan asco las mujeres: siempre se critícan entre voy a responderle que es mentira que entre ellos no se critican.

Es cierto que no se compara ni la cantidad ni la calidad de la crítica (en ambos casos las mujeres los superamos) pero es una gran y absurda mentira afirmar que ellos sólo critican al sexo femenino y entre ellos todos se quieren y se apoyan. Al menos nosotras aceptamos lo que hacemos.


Emma

Tuesday, January 30, 2007

Atardecer. El fin


Hasta ahora, cada vez que el sol ha bajado ha vuelto a subir.

La confianza es la clave. Conocer los propios límites la fortifica. Yo conozco los míos y sé que el límite de mi confianza es el que llega primero. Después de todo tengo un argumento sólidamente fundado en la fantasía: un refugio capáz de cuidarme, que me sirve de escudo.

Con respecto a muchas cosas tengo un pésimo criterio y debo aceptar que mi refugio no fue la mejor opción que he tomado. Durante un tiempo funcionó: cumplió su propósito. Cada vez que salía lo veía, ¿Cómo no hacerlo? Si vivía en la calle. Pero a medida que el tiempo fue pasando los dos cambiamos. Ahora mi refugio, mi escudo, se transformó en una espada que me tiene contra la pared.

Bajé a la playa y me senté a mirar como el sol bajaba. Atardece. Es el fin. Que se valla. Que salga lejos. Que sea feliz. El sol baja, es el fin. Pero hasta ahora, cada vez que el sol ha bajado ha vuelto a subir.

Emma.

Tuesday, January 23, 2007

La princesa y la espada



Había una vez yo.

Me senté frente a la computadora y comencé la ardua tarea de escribir una novela. Tenía once años. Ya sabía como la quería. Había pensado muy bien qué era lo que iba a pasar y sólo me quedaban algunas dudas al final. Cuando junté el valor suficiente para hacerlo, comencé a escribir.

Era una niña huérfana que vivía en el bosque.Un día se quedó sin comida y fue a buscar al mercado. Sacó una manzana de un cajón porque tenía hambre y en ese momento la trataron de ladrona.

Pero en realidad, ella no era una niña huérfana, era la hija del rey. Resulta que el país estaba en guerra y para proteger a la princesa, los reyes se la dieron a un matrimonio campesino que la crió. Ella no supo jamás quien era, hasta que el soldado que la salvaba del incidente de la manzana veía la espada que ella tenía guardada: la espada real.

Escribía un poco y dejaba. No sabía donde estaban las letras en el teclado, estaba quince minutos para escribir un renglón porque no sabía si esta palabra iba con v o b o con s o c.

Siete carillas iba. Siete carillas que me sacaron sudor y sangre de la yema de los dedos. Una tarde, después de que mi padre había hecho una limpieza de archivos en la computadora, me senté a seguir mi novela. Pero no la encontré.

Ah, yo te borré todas las porquerías que tenías en tu carpeta” me dijo papá.




Emma.

Sunday, January 07, 2007

Pensando profundo


Me tiro en la hamaca paraguaya. Noche fresca de verano. La casa queda frente a la playa. Se escucha el oleaje sacudido por el viento, las guirnaldas se mueven con el viento y suenan, y los gritos de victoria en el truco que se está jugando en la cocina.

Miro al cielo nublado. Sólo puedo pensar en lo que mi amiga dijo la noche anterior, caminando por Santa Ana. Había sido un momento importante en la que todas nos sentamos en un lomo de burro para sacarnos una foto. Ella sonrió, bajó la botella y dijo: A estas alturas una sólo puede agarrarse el hígado y rogarle que no la abandone.


Emma.

Friday, December 29, 2006

El asunto con mi barco



Tengo que soltar amarras si quiero navegar.



Mi barco llegó a puerto en una navidad y le gustó. Decidió que se quería quedar allí. Todo este tiempo estuvo en la fácil: nadie le decía que se fuera, pero tampoco estaba completamente dentro del puerto. Pero nadie le decía que se fuera.

Ahora mi barco se siente algo tonto por haberse quedado allí y se quiere ir. Pero no se anima a soltar las amarras, porque no sabe lo que se puede encontrar en el mar abierto.

La otra noche tuvimos una larga conversación y le dije que hiciera lo que el corazón le dictara. Es complicado eso de hablar con uno mismo, porque no nos decimos nada nuevo.

Digamos que mi barco me hizo caso y está haciendo un esfuerzo por salir del puerto, que dentro de todo, era bonito. No quiero que empiece a piratear, ni se tire a nadar con tiburones, pero hay millones de puertos en el mundo.

Emma.

Por cierto, quiería comentar que el otro día me encontré. Fue en una de esas películas que ves una y otra vez y la última vez te gusta más que la primera. Cuando estaba por empezar me repetí todos los nombres que usa él y me dije "y ella se llama Emma".

Monday, December 25, 2006

Feliz día del kiwi

El clima festivo parece un invento de las sociedades consumistas. Supongo que lo de dulce navidad se debe a los turrones, pan dulce y frutas secas. Uruguay es un país consumista, aunque se esfuerce por negarlo. Los arbolitos, las luces, los regalos, etc.

Entonces, llegan las doce, vuelan fuegos articiales, se brinda por la salud, dinero y amor y luego se abren los reglaos. ¿Qué queda para las familias que no tienen regalos, ni pueden brindar y lo más parecido a un fuego artificial que pueden ver es la bomba que estalla en la casa del vecino? La esperanza, el festejo por el nacimiento, por saber que Él está.

Aún así, los más ateos festejan la navidad. Todos se unen alrededor del arbolito y toman sidra, dicen feliz navidad y abren sus regalos. Pero cuando alguien menciona una cruz, o la misa de navidad, enseguida saltan con sus originales ideas acerca de las religiones y lo abierto de mentes que son ellos. Muy originales.

Hubiera sido más fácil, menos hipócrita y más respetuoso para los millones de creyentes y para los miles de millones de personas que murieron por esas creencias, nombrar un objeto cualquiera y festejar sobre eso.

Por eso el año que viene en lugar de decir “Feliz navidad” voy a decir con más sinceridad “Feliz día del Kiwi”. Si lo que importa es la sidra, los regalos y (a veces) la familia, entonces no es necesario usar una festividad religiosa para hacerlo.

Así que, a todos los creyentes, feliz navidad. Al resto, feliz día del kiwi y que hayan disfrutado de los regalos.

Emma.

Friday, December 15, 2006

La luz al final del tunel. Que, espero, no esté cerca



Había una vez. Antes me gustaban todos los cuentos que empezaban así. Traté muchas veces de escribir una novela cuando iba a la escuela. Por alguna razón siempre se llamaban “La isla del tesoro” o “El tesoro perdido”. Cuando escribí isla con h me di por vencida.

Mi juego favorito era En busca del tesoro. Con mis amigos hacíamos un mapa y escondíamos una baldosa (que era el tesoro) en un lugar que marcábamos con una x. Le poníamos tantas vueltas al mapa (que era del fondo de mi casa) que antes de encontrar el tesoro nos íbamos a tomar la leche. No sé que es de la vida de esos gurises.

Los varones siempre tienen fama de haraganes. Por algo Celio les decía que cuando faltaran a una clase pidieran el cuaderno a una compañera. En la escuela ese “compañera” no me incluía, porque en lugar de resolver las cuentas de matemáticas, hacía dibujitos. En las pruebas de lectura, los varones y yo éramos los que leíamos siempre la historia del bebe: dos párrafos. Las mujeres se esforzaban por aprender el arte de la lectura e intentaban con textos más largos. Esa es la raíz de mi poca feminidad.

Son terribles las historias de la escuela. Pero siendo justa, las del liceo son peores. Como las veces que nos aburríamos con la barra. Si estando bien éramos insoportables, aburridos era como para que nos echaron de cuatro lugares. Y así fue: El Indio (por rayar uno de los focos recién pintados de blanco con marcador negro… y después a borrarlo con corrector); la vereda de la comisaría (fue el mismo policía que nos sacó de El Indio); el puerto (A mis amigos se les dio por agredir a unas personas disfrazadas de indios); la plaza pública (por ponernos a jugar un picadito un domingo de tarde. Lo divertido era esquivar a la gente). Algo con los indios hay. No por nada vivo en el barrio Charrúa.

Tal vez sea menos vergonzoso contar la vez que me paré en un banco en clase de filosofía y me puse a cantar. Le agradezco profundamente a Martín que me enseñó como se toma el tequila. Y a Titi y Macu que dejaron a la vista las cartitas que nos mandábamos con ellas por los agujeros de la pared. La profesora se enteró. Estuve más cerca de la observación que la vez que rayé la foto de una compañera con señas como “Te doy una torta de chocolate” (la tipa es diabética).

Estando lejos de casa aprendí a apreciar lo mío: el puerto, la playa, mi cuarto, mis hermanos y el ruido de las cositas que se cuelgan afuera y cuando el viento las mueve, suenan. Cuando volví me olvidé de porqué apreciaba todo eso, entonces me pongo a leer las cosas que escribía, pero me confunden. Comienza con “Hoy fue un día buenísimo” y terminan con “el peor día de mi vida”.

No puedo contar sobre la lluvia de estrellas de la otra noche, porque estaba estudiando. Mis amigas, que ya terminaron con todo (o lo tienen en febrero) me mandaron un hermoso mensaje diciéndome que me lo estaba perdiendo. Las adoro. Es cierto. Cuando uno descubre el sentido de una canción, hasta el momento incompresible, con las únicas que se puede compartir ese significado es con ellas.


Emma.

Wednesday, December 13, 2006

Verano


Fin de año. Qué época. Cuando se sonríe por el año que pasó, pero todavía no se puede levantar las piernas del cansancio. “Es el último tirón” me dijo una amiga cuando hablábamos de los exámenes.
Cuando termine me voy a instalar en el muelle con ellas y con muchas otras cosas. Hasta que no me caiga dormida no vuelvo a mi casa. O puede que quede tan cansada que ni bien llegue a mi casa me acueste. Me inclino más por la primera; no porque no llegue cansada, sino porque últimamente, gracias a los exámenes, sufro de insomnio, entonces, quedarme en la cama sin hacer nada no suena tan divertido.
Los fuegos artificiales. Las cenas familiares. La playa. Los regalos. Papá Noel. Etc. Estar sin presión durante unas semanas, descansar, estirar las piernas, aburrirse de hacer nada y querer hacer menos.
Todo el día en el muelle. Esas son vacaciones.
Emma.

Thursday, December 07, 2006

La última palabra


Con el corazón roto te digo: ADIÓS.

Mis ilusiones infantiles tienen que morir.

En mi cumpleaños una persona me dijo llena de orgullo: "Dejás la década de las ilusiones y empezás la de las realizaciones" El problema está cuando las iluciones y lo que uno tiene que realizar no coinsiden. Supongo.
Emma. La que se niega a dejar de ser Emmita.

Saturday, December 02, 2006

Regreso a casa

En un viaje pasan muchas cosas. Algunas buenas (como la vez que me fui de vacaciones con Pame, Sol y Ro. Aunque me agarré la tal insolación y quedé roja) y otras no tanto (como la vez que pasamos toda la tarde en la ruta con Alexandra esperando que pasara un ómnibus y cuando lo hizo... lo perdimos). Pero siempre se recuerdan y después, los recuerdos se cuentan como chiste. Aún muestro la marca de la moña de la parte de arriba del traje de baño en mi espalda.


Lo que no cabe duda es que lo más difícil de afrontar es la vuelta. Tener que volver a abrir el bolso y doblar la ropa para guardarla. Correr los colchones porque no aparecen los zapatos. Tener que volver a comprar sepillo de dientes porque dejamos el viejo (siempre me pasa). Chau playa, nieve, bosque o a donde se haya ido. A la comodidad de un hotel o a la aventura de los bichos en una carpa.


El regreso a casa es la emoción más grande que tiene un viaje. Porque volvemos a lo nuestro. Y sabemos que el viaje no se acaba ahí. El viaje no se acaba.


Gracias Guille, Pame, Sol, Ro, Cata, Alex, Mamá, Viktor y Pedro. Las personas que aparecen en las fotos. Dura 25 segundos nada más. Fue todo lo que pude afrontar teniendo en cuenta que you tube sólo permite subir 100 mb- Aún así, espero que lo disfruten.

Dame un sueño y te doy mi vida


Hace falta una vida para lograr un sueño. A veces, incluso, no es suficiente. Pero sólo se necesita la palabra incorrecta de la persona correcta para que ese sueño se caiga al suelo y se rompa en mil pedazos.