Monday, October 30, 2006

Básico

"Dame la dosis básica que necesito
de vos para seguir delirando hasta
que te vuelva a ver"
Emma.

Encontrando lo que se busca

"Entre tanta gente, solo importas tú"
Igual que todos los años, la fiesta del pueblo avanzaba con risas, ruido, comida, ruido, música y ruido. El que maneja el tiempo decidió hacer una tregua y decidió que, por primera vez, no llovería durante las celebraciones. Sillas, sillas y más sillas playeras había hasta llegar al escenario.

Llegó con sus amigos. Recorrió la feria, saludó a cada persona y se fueron a sentar al predio; lejos de la multitud, en ronda, como si fuera una fogata en una playa desierta, ellos estaban en su mundo: con sus cantos y conversaciones.

La música del escenario se sentía cada vez más fuerte, el coro que hacía el público también. Toda la ciudad allí. Recorrió con la vista los alrededores en busca de algo. Hasta que lo encontró.

“¿Quién es él?” preguntó a su amiga, mirando fijamente a quien señalaba.

Era la personificación del dios Apolo. Parado con sus amigos, serio, mirando al escenario entre atento y aburrido. Su amiga respondió, pero no la escuchó. ¿Cómo era que nunca lo había visto antes? El pelo, los ojos, los labios. Era perfecto. Tan perfecto que daba miedo.

Tenía que dejar de mirarlo tan descaradamente. Tenía que escuchar a su amiga que no dejaba de hablar. Tenía que aclarar su mente y sacar a ese Apolo de sus ojos. Tenía que romper el hipnotismo.

Entonces, él la miró.
Emma.

Friday, October 27, 2006

A Wendy le pasó

Cuando a Wendy su padre le dijo que tenía que crecer, Peter Pan se la llevó a la Tierra de Nunca Jamás.
Admito que me gustaría volar, pero después de todo un año diciéndome y repitiéndome que iba a cumplir 20 ya quiero que lleguen.
De todas formas, me da lástima dejar ese 1 al principio de mi edad…

Emma

Thursday, October 26, 2006

Estrella fugáz

Noche de verano. Las sandalias a un costado, el abrigo de almohada. La pieza incorrecta del puzzle haciéndole compañía.
Miraba la cúpula oscura y contaba las estrellas mientras simulaba escuchar a esa persona, mientras se dejaba dar esos besos fríos que no le provocaban sensaciones.
Las estrellas brillaban. Enormes astros gritaban que no estaba sola allí; aunque otro cuerpo estuviera a su lado, la soledad le llenaba el interior.
Entonces pasó. Corriendo como un caballo, plateada, hermosa. Su estela duró un largo segundo.
Y desperdició sus tres deseos con la pieza correcta, la que nunca estaría allí con ella.

Emma.

Tuesday, October 24, 2006

Wednesday, October 18, 2006

Los opuestos


Los opuestos se atraen. El polo negativo con el positivo y ¡se hizo la luz! No existe el bien sin el mal, no hay belleza sin fealdad. Es una ley natural, por definición. Lo que jamás creí posible, es que los opuestos pudieran convivir en el mismo cuerpo.

El agua y el aceite se unen en su cabeza. El fuego y la lluvia se encuentran en su interior. El día y la noche se funden en lo que nunca pensé que pudiera suceder. Dionisos y Apolo están dentro de él, en calma aparente. El dios griego del vino y el dios griego de la razón forjaron su morada en él.

Uno surge en el día. Presta atención en clase, escucha a sus amigos, saca buenas calificaciones. Pero cuando el último rayo de sol se apaga, el otro despierta. Drogas, sexo y rock pesado.


Emma.
(Para la misma persona del segundo post)

Tuesday, October 17, 2006

Cantando bajo la ducha

Angelina Echeverría vivía en Colonia del Sacramento con sus padres y, los fines de semana, con su pesadilla: su hermano mayor, Luciano. Estaba en cuarto año del Colegio San Carlos, el mejor lugar de enseñanza primaria y secundaria de la ciudad y del departamento. Además, ella era la segunda de la clase: tenía un promedio de siete. Tomando en cuenta que el promedio de la clase era de cinco, ella era brillante.

La cantidad de pelo que tenía era asombrosa pero pocas veces se lo peinaba y nunca se lo ataba, por lo que no podía evitar que esa maraña castaña cayera sobre su cara, tapando sus bonitos ojos verdes. Además, estaba su ostentosa forma de vestir con sus diseños propios. No era fea, pero siempre se estaba buscando defectos, y el que busca, encuentra. Edad difícil, los quince años.

Entró a su casa dando un portazo, como de costumbre. Pero pese a las veces que habían tenido que arreglar esa puerta por las roturas que Angelina le ocasionaba con sus entradas y salidas, nadie le decía nada. Su enojo ese día se justificaba diciendo que era sábado: su hermano estaba en casa.

Lucianito era el más inteligente de sus amigos. Estaba estudiando Ciencias Económicas en Montevideo, el único de su barra que seguía estudiando. Así se jactaba su madre, claro que las frases que seguían iban dirigidas a Angelina: “¿Por qué no sos más parecida a Luciano?”, “Si no estudias no vas a llegar a nada, como los amigos de Luciano”, “Luciano siempre estudió solito, nunca le tuvimos que decir nada”, etc. Por otro lado, estaban las tías viejas y las amigas de las abuelas que, cada vez que la veían, le decían mientras le tomaban el mentón: “Es igualita a Luciano”.

Había algo especial en el aire ese día. No era el asqueroso olor al pollo al horno que le gustaba tanto a Lucianito (su madre lo preparaba con cariño todos los fines de semana, aún sabiendo que a Angelina no le gustaba). Era un perfume… ¿Rosas? A su madre le gustaban mucho las rosas, pero su padre estaba demasiado ocupado con su trabajo como para parar en una florería y comprar algunas. Podía ser Luciano, pero él debía de estar con sus amigos en la rambla, como de costumbre.

Mientras iba a la cocina, algo en el camino la detuvo. Dentro del baño había una persona cantando. La única que cantaba mientras se bañaba era su madre y eso era razón suficiente para estar fuera de la casa por un buen rato. Pero escuchaba el canturreo desafinado de la voz aguda de Josefina en la cocina.

Se quedó quieta mirando la puerta del baño sin saber qué hacer. Enseguida, se abrió y, con una toalla a la cintura, apareció Luciano, sonriendo de oreja a oreja y mostrando sus dientes blancos. Angelina no pudo evitar mirarlo con sorpresa. ¿Luciano cantaba?

– Hola, bonita –le dijo sonriendo, y siguió camino a su cuarto sin dejar de canturrear.

Cuando entró a la cocina sintió el pestilente olor del pollo horneándose. Todo gracias a Lucianito, que le gustaba tanto esa comida. Y pensar que una vez ella rompió el horno para evitar ese almuerzo: no duró mucho, pero disfrutó la variedad mientras la tuvo.

– Pensé que no ibas a venir a almorzar.
Josefina, su madre, sacaba las papas de la freidora. Ni siquiera fue capaz de mirarla.
– ¿Qué le pasa a Luciano? –preguntó ella sacando el jugo de naranja de la heladera.
– Dolores.
– No parece que le duela nada.
– La novia se llama Dolores. Estudia Derecho. Viene esta noche.

Al menos tendría alguien que la comprendería, pensó. Se equivocó. Esa noche llegó Dolores, la hermosa, inteligente, simpática y sin igual novia de su hermano, tan perfecta como él. Rubia y prolija desde el pelo lacio y rubio, hasta las medias blancas.

– Angelina, sentate en la mesa, por favor–. Cuando su padre daba una orden, ella la cumplía. Pero ya le había visto las medias.

Se sentó derecha y abrió sus piernas para ver sus propias medias. Una roja y la otra a rayas negra y naranja. La otra media roja estaba sucia. Pero, pasara lo que pasara, no iba a sentirse mal de sus pantalones: lo que alguna vez había sido un par de vaqueros oscuros, ahora estaba lleno de parches de todo tipo de telas, colores y texturas.

Ya no le prestaban más atención. Dolores estaba relatando con su prefecto español, pronunciando todas las s al final de cada palabra que la necesitara y sin omitir detalle, cómo era su excelente desempeño en la facultad de derecho. Era enfermizo: si con su hermano no le alcanzaba, ahora tenía a una cuñada en potencia que colmaría la capacidad de su paciencia.

– Angelina, tu hermano siempre habla de vos. He escuchado tantos cuentos
tuyos que ya creo que somos amigas –dijo Dolores con una pequeña sonrisa.

Insólito. Ser su amiga. Ese era un privilegio y sólo ella participaba de la elección, no cualquiera era su amigo. Y ella era una cualquiera. Definitivamente, Dolores jamás sería su amiga. Al menos, mientras estuviera saliendo con su hermano.

Se paró, miró a Dolores apretando los labios en gesto de insuficiencia y se fue. La rambla quedaba tan cerca que era la mejor opción, aún con el frío del invierno, cualquier lugar era mejor que su casa en ese momento (y en todos los momentos). Ya vería como evitaba las críticas de sus padres cuando volviera a su casa.

– No te cayó bien Dolores.
Angelina miró a su lado. Luciano estaba sentado junto a ella.
– Hace frío – dijo ella.
Luciano la abrazó sin dejar de mirar la isla que se perdía en el horizonte.

Tuesday, October 10, 2006

El risco

Y el pecho se le partió.
El corazón latía con tanta fuerza que parecía no hacerlo. Las palabras no querían salir, a cambio, millones de lágrimas eran derramadas por sus mejillas y morían al llegar al precipicio de su mentón.
Sus manos aferraban con fuerza su cabello y lo cinchaban hacia abajo. Quería lastimarse más, sufrir aún más. Tener una razón lógica para estar en ese estado.
Para no pasar un mal rato se había escondido en un caparazón de hierro. Por hacerlo terminó muerta en vida, llorando por haber perdido sin siquiera haber luchado.
“¿Qué pasará la próxima vez?” Se preguntó mentalmente, incapaz de articular la boca a menos que fuera para gritar y llorar con más fuerza.
“Será igual”.


Emma.

Me cansé


Resulta que me cansé de ser yo,
entonces, decidí que necesitaba un cambio.
Cambié, pero sigo siendo yo.

Emma

Friday, October 06, 2006

¿Y la preciosa democracia?


Al comenzar el año lectivo, el profesor de economía nos preguntó qué valía más: un diamante o el aire. Pensar en la respuesta fue complicado. El diamante es hermoso pero al aire lo necesitamos para vivir. No todos tenemos el coraje de Odiseo de despojarse de un vestido de oro por vivir; tampoco tenemos el valor de Sócrates para morir por nuestros ideales.

Después de que comenzara el debate, una profesora puso en el pizarrón la palabra “Democracia”, se haría lo que la mayoría acordara. Además, la democracia, según ella, es el mejor de los malos sistemas. Algunas personas se quedaron solo con “malos sistemas” y por decisión de una persona todo el grupo se hundió en el lodo.

No estoy enojada porque tengo que venir a Montevideo los lunes a soportar 45 minutos de una clase que no avanza por los comentarios y murmullos estúpidos de gente no menos idiota. Lo que me molesta hasta hacerme cambiar el gesto es la mugre humana con la que comparto el aire ahí adentro. Malos compañeros que desde segundo de liceo no veo.

No se iba a levantar una revolución por una persona. Ahora el ambiente va a ser aún más tenso.

Emma.



Tuesday, October 03, 2006

Ojos tristes. Sonrisa de sirena


Ella saca la cabeza de los libros. Sus ojos están cansados y húmedos por la presión a la que se ven sometidos. Cada vez que ella saca los pies de la biblioteca, no sabe adonde ir.

Sale con su madre a hacer los mandados. Se encuentra con un mundo hostil, al que, aún después de tantos años de vivir en él, no conoce. Lo ataca con una sonrisa blanca: no quiere que el mundo sepa que ella está perdida.

Él miró sus ojos antes de quedar ciego por esa precisa sonrisa. Encontró un precipicio, un vacío oscuro que nadie ha llenado jamás.

– A ella le gusta mucho leer –. Comenta su madre.

Ese vacío crece un poco más.


Emma.

Monday, October 02, 2006

Ángeles de plata

Clark Gable y Vivien Leigh. Gone with the wind.
(Toda para mí. La mejor película y libro. Me encnata)
"Scarlett O'Hara no era bella, pero los hombres no solían darse cuenta de ello hasta que se sentían ya cautivos de su embrujo..."
Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell

Cary Grant e Ingrid Bergman. Notorious.
(Vicky M., Lauri, Naty, Gaby, Vicky G., Tincho y el resto de los gurises del seminario de Hitchcock, incluyéndome. Me gustó mucho esta película)

Movie Script:

DEVLIN There's one more drink left apiece. Shame about the ice.

ALICIA What is?

DEVLIN Gone.

ALICIA Who's gone?

DEVLIN The ice. (off the music) Why do you like that song?

Audry Hepburn. Breakfast at tiffany's
(Ésta fue por Naty y Stacy. A una le gustó el libro, a la otra, la película)

Movie Script:

-It's like Tiffany's

-Tiffany's? you mean the jewelry store?

.Emma.

Wednesday, September 27, 2006

El arte de la mentira


Me paro en un escenario y cobro vida.
Comienzo a decir frases escritas y estudiadas previamente, repetidas tantas veces. Me muevo. Cada paso está pensado y ya lo he hecho antes hasta que se convierte en mecánico.
En ese momento vivo, respiro, tiemblo, siento. Soy más yo de lo que soy cuando no estoy allí. Soy tan yo que a mi nombre lo usaron miles de mujeres antes y lo seguirán usando después. Pero odio como Clitemnestra, enloquezco como Lady Macbeth, soy tan inocente como Julieta y puedo ser tan lanzada como la cantante de un cabaret.
La gente me mira y me cree. El publico, atento, escucha cada palabra con atención, en silencio, sin dejar de mirarme, sin dejar de sentir como lo hago yo.
Mientras yo sigo haciendo y diciendo lo que aprendí gracias a tanto trabajo, tantas horas dedicadas. Miento descaradamente a personas que no conozco. Cambio mi nombre, mi edad, mi personalidad.
Bajo del escenario. Vuelvo otra vez al estado de coma, otra vez a estar muerta en vida. Apoyo nuevamente mis pies en el aire, me siento vacía e inútil. Vuelvo a querer ser yo.
Miento, sin vergüenza. Pero ¿A quién miento? ¿Al público o a mí?


Emma

Monday, September 11, 2006

Piedras viejas




Colonia del Sacramento.
Me encantan estas piedras viejas. Tienen un poder calmante sobre mí. Cuentan historias de diferentes épocas, generaciones.
Mientras camino por las calles portuguesas, imagino esos vestidos enormes y el paso de los caballos.
Entonces miro hacia adelante. Y veo un papel de alfajor en el piso. Se acabó la ilusión; la realidad me da una cachetada.
Pero ese segundo de fantasía no tiene precio.
Emma.

Sunday, September 03, 2006

Wednesday, August 30, 2006

ROPA SUCIA



“No muestres tu ropa sucia”. Incontables veces lo he escuchado. ¿Por qué no la puedo mostrar? Todo el mundo la tiene, no es que se vallan a asustar porque yo también. Serían unos hipócritas si lo hicieran.
Son unos hipócritas, porque lo hacen.
Salen a la calle y cuando ven algo que no se debe mostrar se escandalizan, se tapan la boca y abren los ojos hasta sacarlos de órbitas. Como si ellos nunca lo hubieran hecho. Peor: Como si nunca hubieran deseado hacerlo.
No quieren ver la ropa sucia ajena, porque es una forma de negar la existencia de eso que tanto se desea y no se puede hacer. Ojos que no ven ropa sucia, corazón que no siente la falta esa ropa que hace astillar la piel para conseguir y reprimir la mente porque se sabe que no se puede tener.
La ropa sucia ajena es lo que nos demuestra lo sucio que estamos nosotros por hacer lo que la sociedad nos impone y no lo que el corazón nos dice.

“No muestres tu ropa sucia”. No te beses en público. Virgen hasta el matrimonio. ¡Qué horrible lo que le dice a la madre en la calle! ¡No tiene vergüenza! Un poquito más cortita la pollera y no va a dejar nada para la imaginación. La chusma de la vecina. La que está embarazada y nunca se casó. El que dejó a la mujer con tres hijos. Los que se pudieron ir de vacaciones. El de la casa grande.
Envidia.
“Ropa” es algo cotidiano, de todos los días y que todos tienen. Suciedad también.

Emma.

Friday, August 25, 2006

El témpano


Hacía mucho tiempo que lo miraba escondida atrás de sus amigas, en el baile o en la calle, y cada vez que él pasaba no podía quitarle los ojos de encima. Era como un imán que sujetaba su mirada con él, con su pelo, su boca, sus manos. No había nada específico que le gustara de ese hombre, excepto, quizás, sus labios. De tanto mirarlos ya los conocía de memoria. Sabía también que no solo era bonito, sino también inteligente, sensato y cuerdo. Parecía imposible que un solo ser humano pudiera ser tan perfecto.

Allí estaba ella, después de conversar con él la mitad de la noche y dejarse llevar por él la otra mitad. No pensar se sentía fantástico, era liberador después de tanto raciocinio, de tanto pensar en todas las vías posibles para cada asunto, que era lo que siempre se le había enseñado a hacer: calculadora y fría. Su voz, sus labios y su fuerza eran todo lo que ella quería en ese momento.

¿Por qué él estaba con ella? Él, que era todo perfección, estaba con ella, que solamente era una más del montón, o tal vez ni siquiera tanto. Se sumergió tanto en sus pensamientos que enfrió sus acciones, como generalmente sucedía. No le importaba porqué estaba con ella, lo único que quería era seguir con él.

De pronto dejó de besarla y la miró serio.
– ¿Cómo es posible que en un minuto seas una llamarada y en el otro un témpano?
Su autovaloración calló por las escaleras. Se negó a responder esa pregunta.
– ¿Escuchaste la canción de Maná, Rallando el sol?– Ella asintió con la cabeza– ¿Escuchaste la parte que dice “es más fácil llegar al sol que a tu corazón”? –Ella volvió a asentir–. Siento eso con vos.
Ella comprimió el rostro. Tomó aire y respondió:
– Tal vez no quiero que vos llegues a mi corazón.


Emma.

Wednesday, August 16, 2006

Narcisa


Se miró al espejo una vez más. Estaba hermosa. No había nadie esperándola, ni ella esperaba a nadie, pero arreglarse, sentirse bien, era algo que hacía para ella, para nadie más.

Comenzaba con el baño. Muchas veces pensaba que si tuviera una bañera jamás saldría de ella. Pero la ducha era suficiente. Se quedaba en ella hasta que se acababa el agua caliente, sintiendo su cuerpo limpio y tibio con el aroma del jabón. Salía del baño y se perfumaba. Escogía con cuidado la ropa que se iba a poner y la estiraba con cariño arriba de la cama.

Antes de vestirse se encargaba del cabello. Si quería rulos o lo quería lacio dependía del momento, pero su cabello era lo más importante. Se peinaba con suavidad, sin dejar de mirarse al espejo. Le daba vergüenza mirarse tanto al espejo. Generalmente, cuando había gente cerca, nunca lo hacía. Sus amigas sí, siempre se paraban frente al espejo y se admiraban, pero ella no podía, no lo tenía permitido: sus amigas eran hermosas, ella no.

Una vez que ya estaba pronta se colocaba nuevamente frente al espejo, entonces era imposible que desviara la mirada: lo que veía le agradaba mucho. Era ella, pero no la que estaba acostumbrada a ver. No era la misma que andaba siempre con la espalda encorvada por el peso de los libros en la mochila. Ni la misma chica que tenía el pelo enmarañado porque no tenía tiempo de lavárselo. Esas manos no eran las que todas las mañanas lavaban la cocina y los baños de la casa. La que en ese momento se miraba al espejo era otra persona.

Era un disfraz que se colocaba con esmero para ocultar su vida. ¿O su vida era un disfraz para ocultar algo que le daba vergüenza mostrar?

Friday, August 04, 2006

Otra batalla


Llegó el momento.
A la hora de la lucha la señaló el sol. La batalla está por comenzar. Sabía que la guerra nunca había terminado, pero después de todo este tiempo de inacción pensé que las aguas se habían calmado.
Me equivoqué.
Hoy se convocó a una nueva lucha.
Pero mi ejército no estaba pronto. Nunca lo ha estado, aunque, de todas formas, muchas veces había logrado algunos avances asombrosos sobre territorio enemigo.
-----------------------
Al terminar la batalla no sabía quien había ganado. Tampoco me importaba. Yo estaba sola. Sin soldados, sin caballos, sin espadas. Mi cabeza no tenía donde apoyarse para llorar. Con heridas abiertas y perdiendo sangre en cada miembro de mi cuerpo.
-----------------------
Sola, en un bosque que llevo tanto tiempo recorriendo y aún no logro conocer. Por más que me esfuerce por hacer senderos transitables, el otro ejército se empeña en nublarme la visión, o tapar los caminos. Y luego, sin siquiera saberlo, coloca piedras enormes y afiladas. Muchas veces por ir distraída me he lastimado con esas piedras.
-------------------------
Traté de curarme las heridas. Siempre trato. Pero no puedo, porque no las veo. Siento la sangre
que corre con fuerza, siento las lágrimas que caen sin cesar, pero mis heridas están adentro y no hay vendajes que las puedan ayudar a sanar.
------------------------
No importa que tanto me esfuerce en luchar, para el otro ejército nunca va a ser suficiente.


Emma

Monday, July 31, 2006

La maldición de los relojes


En una parte del mundo, muchos años atrás.

Las personas que poblaban la tierra vivían felices llevado a cabo sus actividades a medida que el sol realizaba su visita diaria, sin necesidad de ser extremadamente estrictos con respecto al horario.

Se levantaban cuando el sol asomaba y comenzaban con sus actividades diarias. Cuando el sol estaba arriba, era hora de almorzar. Luego, cuando bajaba y no había tanta luz natural, entonces era hora de volver a casa, cenar, estar un rato en familia si se tenía y acostarse (En otros casos, el ocaso era el momento perfecto para despertar y salir de la casa. Burdeles y boliches siempre existieron).

Y aunque en los tiempos de hoy resulte complicado imaginarse el hecho de despertar sin el insoportable sonido del despertador, ésta gente lo lograba, es más: era feliz sin el despertador. Pero todo lo bueno llega a su fin en algún momento. Y ésta perdida de la felicidad tiene mucho que ver con los relojes y el maldito tic –tac.

La ambición del pueblo pudo más y sin hacer caso a los terribles maleficios que tantos brujos habían puesto sobre éste impensable tesoro, invadieron las montañas y se llevaron cada moneda de oro a casa.

La primera noche de victoria hubo una fiesta: vino hasta que acabaron con la cosecha de uvas de la región. Y cuando estaban tan inconscientes por la borrachera, fue cuando un brujo viejo se acercó al jefe del pueblo y le entregó una caja (probablemente el brujo era suizo). “Otro tesoro más” pensó el jefe.

Pero no era nada parecido a las monedas de oro. Nada parecido a ningún tesoro, era una maldición. El pueblo robó el tesoro de los brujos y éstos se cobraron con creces su venganza: le entregaron un reloj.


Emma.