Friday, August 04, 2006

Otra batalla


Llegó el momento.
A la hora de la lucha la señaló el sol. La batalla está por comenzar. Sabía que la guerra nunca había terminado, pero después de todo este tiempo de inacción pensé que las aguas se habían calmado.
Me equivoqué.
Hoy se convocó a una nueva lucha.
Pero mi ejército no estaba pronto. Nunca lo ha estado, aunque, de todas formas, muchas veces había logrado algunos avances asombrosos sobre territorio enemigo.
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Al terminar la batalla no sabía quien había ganado. Tampoco me importaba. Yo estaba sola. Sin soldados, sin caballos, sin espadas. Mi cabeza no tenía donde apoyarse para llorar. Con heridas abiertas y perdiendo sangre en cada miembro de mi cuerpo.
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Sola, en un bosque que llevo tanto tiempo recorriendo y aún no logro conocer. Por más que me esfuerce por hacer senderos transitables, el otro ejército se empeña en nublarme la visión, o tapar los caminos. Y luego, sin siquiera saberlo, coloca piedras enormes y afiladas. Muchas veces por ir distraída me he lastimado con esas piedras.
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Traté de curarme las heridas. Siempre trato. Pero no puedo, porque no las veo. Siento la sangre
que corre con fuerza, siento las lágrimas que caen sin cesar, pero mis heridas están adentro y no hay vendajes que las puedan ayudar a sanar.
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No importa que tanto me esfuerce en luchar, para el otro ejército nunca va a ser suficiente.


Emma

5 comments:

Giro said...

ahm...las guerras son guerras nada mas, cuando uno gana, se olvida todos los medios esos.

AtiluM said...

Y si esquivás al enemigo?... ignorarlo. Alejarse del problema… ooo el problema viene a vos?

Melissa said...

¿Esto es de tu autoría?
Si es así está rebueno y si no, también está bueno.
Saludos.

Emma said...

Gracias Melissa. Sí, lo escribí yo.

Gracias Giro y Atilum por sus comentarios.

Emma said...

Digamos, Atilum, que el problema es imposible de ignorar. Es como cuando no podés evitar pelear con un hermano... pero peor.