Wednesday, January 31, 2007

Frente femenino



Somos mujeres. Nuestra misión en la vida es criticar a otras mujeres. Degradarlas hasta que nosotras mismas nos sintamos como pequeños pedazos de desechos de perro.

Escuchamos a otras mujeres criticarnos y nos da igual, porque sabemos que después lo vamos a hacer nosotras con ellas. Vamos a encontrarnos con la ex de nuestros ex y jugar a que somos amigas. Después, nos vamos a reír de ellas.

Se debe tomar como virtud el hecho de que sabemos que es lo que sucede con nuestro sexo: sabemos criticar y dejar que nos critíquen. Incluso podemos escuchar como critican nuestras amigas y hacernos las mujeres revolucionarias y decirles que no sean tan malas.

Sabemos lo que hacemos y podemos vivir con eso. La próxima vez que un hombre me diga Dan asco las mujeres: siempre se critícan entre voy a responderle que es mentira que entre ellos no se critican.

Es cierto que no se compara ni la cantidad ni la calidad de la crítica (en ambos casos las mujeres los superamos) pero es una gran y absurda mentira afirmar que ellos sólo critican al sexo femenino y entre ellos todos se quieren y se apoyan. Al menos nosotras aceptamos lo que hacemos.


Emma

Tuesday, January 30, 2007

Atardecer. El fin


Hasta ahora, cada vez que el sol ha bajado ha vuelto a subir.

La confianza es la clave. Conocer los propios límites la fortifica. Yo conozco los míos y sé que el límite de mi confianza es el que llega primero. Después de todo tengo un argumento sólidamente fundado en la fantasía: un refugio capáz de cuidarme, que me sirve de escudo.

Con respecto a muchas cosas tengo un pésimo criterio y debo aceptar que mi refugio no fue la mejor opción que he tomado. Durante un tiempo funcionó: cumplió su propósito. Cada vez que salía lo veía, ¿Cómo no hacerlo? Si vivía en la calle. Pero a medida que el tiempo fue pasando los dos cambiamos. Ahora mi refugio, mi escudo, se transformó en una espada que me tiene contra la pared.

Bajé a la playa y me senté a mirar como el sol bajaba. Atardece. Es el fin. Que se valla. Que salga lejos. Que sea feliz. El sol baja, es el fin. Pero hasta ahora, cada vez que el sol ha bajado ha vuelto a subir.

Emma.

Tuesday, January 23, 2007

La princesa y la espada



Había una vez yo.

Me senté frente a la computadora y comencé la ardua tarea de escribir una novela. Tenía once años. Ya sabía como la quería. Había pensado muy bien qué era lo que iba a pasar y sólo me quedaban algunas dudas al final. Cuando junté el valor suficiente para hacerlo, comencé a escribir.

Era una niña huérfana que vivía en el bosque.Un día se quedó sin comida y fue a buscar al mercado. Sacó una manzana de un cajón porque tenía hambre y en ese momento la trataron de ladrona.

Pero en realidad, ella no era una niña huérfana, era la hija del rey. Resulta que el país estaba en guerra y para proteger a la princesa, los reyes se la dieron a un matrimonio campesino que la crió. Ella no supo jamás quien era, hasta que el soldado que la salvaba del incidente de la manzana veía la espada que ella tenía guardada: la espada real.

Escribía un poco y dejaba. No sabía donde estaban las letras en el teclado, estaba quince minutos para escribir un renglón porque no sabía si esta palabra iba con v o b o con s o c.

Siete carillas iba. Siete carillas que me sacaron sudor y sangre de la yema de los dedos. Una tarde, después de que mi padre había hecho una limpieza de archivos en la computadora, me senté a seguir mi novela. Pero no la encontré.

Ah, yo te borré todas las porquerías que tenías en tu carpeta” me dijo papá.




Emma.

Sunday, January 07, 2007

Pensando profundo


Me tiro en la hamaca paraguaya. Noche fresca de verano. La casa queda frente a la playa. Se escucha el oleaje sacudido por el viento, las guirnaldas se mueven con el viento y suenan, y los gritos de victoria en el truco que se está jugando en la cocina.

Miro al cielo nublado. Sólo puedo pensar en lo que mi amiga dijo la noche anterior, caminando por Santa Ana. Había sido un momento importante en la que todas nos sentamos en un lomo de burro para sacarnos una foto. Ella sonrió, bajó la botella y dijo: A estas alturas una sólo puede agarrarse el hígado y rogarle que no la abandone.


Emma.

Friday, December 29, 2006

El asunto con mi barco



Tengo que soltar amarras si quiero navegar.



Mi barco llegó a puerto en una navidad y le gustó. Decidió que se quería quedar allí. Todo este tiempo estuvo en la fácil: nadie le decía que se fuera, pero tampoco estaba completamente dentro del puerto. Pero nadie le decía que se fuera.

Ahora mi barco se siente algo tonto por haberse quedado allí y se quiere ir. Pero no se anima a soltar las amarras, porque no sabe lo que se puede encontrar en el mar abierto.

La otra noche tuvimos una larga conversación y le dije que hiciera lo que el corazón le dictara. Es complicado eso de hablar con uno mismo, porque no nos decimos nada nuevo.

Digamos que mi barco me hizo caso y está haciendo un esfuerzo por salir del puerto, que dentro de todo, era bonito. No quiero que empiece a piratear, ni se tire a nadar con tiburones, pero hay millones de puertos en el mundo.

Emma.

Por cierto, quiería comentar que el otro día me encontré. Fue en una de esas películas que ves una y otra vez y la última vez te gusta más que la primera. Cuando estaba por empezar me repetí todos los nombres que usa él y me dije "y ella se llama Emma".

Monday, December 25, 2006

Feliz día del kiwi

El clima festivo parece un invento de las sociedades consumistas. Supongo que lo de dulce navidad se debe a los turrones, pan dulce y frutas secas. Uruguay es un país consumista, aunque se esfuerce por negarlo. Los arbolitos, las luces, los regalos, etc.

Entonces, llegan las doce, vuelan fuegos articiales, se brinda por la salud, dinero y amor y luego se abren los reglaos. ¿Qué queda para las familias que no tienen regalos, ni pueden brindar y lo más parecido a un fuego artificial que pueden ver es la bomba que estalla en la casa del vecino? La esperanza, el festejo por el nacimiento, por saber que Él está.

Aún así, los más ateos festejan la navidad. Todos se unen alrededor del arbolito y toman sidra, dicen feliz navidad y abren sus regalos. Pero cuando alguien menciona una cruz, o la misa de navidad, enseguida saltan con sus originales ideas acerca de las religiones y lo abierto de mentes que son ellos. Muy originales.

Hubiera sido más fácil, menos hipócrita y más respetuoso para los millones de creyentes y para los miles de millones de personas que murieron por esas creencias, nombrar un objeto cualquiera y festejar sobre eso.

Por eso el año que viene en lugar de decir “Feliz navidad” voy a decir con más sinceridad “Feliz día del Kiwi”. Si lo que importa es la sidra, los regalos y (a veces) la familia, entonces no es necesario usar una festividad religiosa para hacerlo.

Así que, a todos los creyentes, feliz navidad. Al resto, feliz día del kiwi y que hayan disfrutado de los regalos.

Emma.

Friday, December 15, 2006

La luz al final del tunel. Que, espero, no esté cerca



Había una vez. Antes me gustaban todos los cuentos que empezaban así. Traté muchas veces de escribir una novela cuando iba a la escuela. Por alguna razón siempre se llamaban “La isla del tesoro” o “El tesoro perdido”. Cuando escribí isla con h me di por vencida.

Mi juego favorito era En busca del tesoro. Con mis amigos hacíamos un mapa y escondíamos una baldosa (que era el tesoro) en un lugar que marcábamos con una x. Le poníamos tantas vueltas al mapa (que era del fondo de mi casa) que antes de encontrar el tesoro nos íbamos a tomar la leche. No sé que es de la vida de esos gurises.

Los varones siempre tienen fama de haraganes. Por algo Celio les decía que cuando faltaran a una clase pidieran el cuaderno a una compañera. En la escuela ese “compañera” no me incluía, porque en lugar de resolver las cuentas de matemáticas, hacía dibujitos. En las pruebas de lectura, los varones y yo éramos los que leíamos siempre la historia del bebe: dos párrafos. Las mujeres se esforzaban por aprender el arte de la lectura e intentaban con textos más largos. Esa es la raíz de mi poca feminidad.

Son terribles las historias de la escuela. Pero siendo justa, las del liceo son peores. Como las veces que nos aburríamos con la barra. Si estando bien éramos insoportables, aburridos era como para que nos echaron de cuatro lugares. Y así fue: El Indio (por rayar uno de los focos recién pintados de blanco con marcador negro… y después a borrarlo con corrector); la vereda de la comisaría (fue el mismo policía que nos sacó de El Indio); el puerto (A mis amigos se les dio por agredir a unas personas disfrazadas de indios); la plaza pública (por ponernos a jugar un picadito un domingo de tarde. Lo divertido era esquivar a la gente). Algo con los indios hay. No por nada vivo en el barrio Charrúa.

Tal vez sea menos vergonzoso contar la vez que me paré en un banco en clase de filosofía y me puse a cantar. Le agradezco profundamente a Martín que me enseñó como se toma el tequila. Y a Titi y Macu que dejaron a la vista las cartitas que nos mandábamos con ellas por los agujeros de la pared. La profesora se enteró. Estuve más cerca de la observación que la vez que rayé la foto de una compañera con señas como “Te doy una torta de chocolate” (la tipa es diabética).

Estando lejos de casa aprendí a apreciar lo mío: el puerto, la playa, mi cuarto, mis hermanos y el ruido de las cositas que se cuelgan afuera y cuando el viento las mueve, suenan. Cuando volví me olvidé de porqué apreciaba todo eso, entonces me pongo a leer las cosas que escribía, pero me confunden. Comienza con “Hoy fue un día buenísimo” y terminan con “el peor día de mi vida”.

No puedo contar sobre la lluvia de estrellas de la otra noche, porque estaba estudiando. Mis amigas, que ya terminaron con todo (o lo tienen en febrero) me mandaron un hermoso mensaje diciéndome que me lo estaba perdiendo. Las adoro. Es cierto. Cuando uno descubre el sentido de una canción, hasta el momento incompresible, con las únicas que se puede compartir ese significado es con ellas.


Emma.

Wednesday, December 13, 2006

Verano


Fin de año. Qué época. Cuando se sonríe por el año que pasó, pero todavía no se puede levantar las piernas del cansancio. “Es el último tirón” me dijo una amiga cuando hablábamos de los exámenes.
Cuando termine me voy a instalar en el muelle con ellas y con muchas otras cosas. Hasta que no me caiga dormida no vuelvo a mi casa. O puede que quede tan cansada que ni bien llegue a mi casa me acueste. Me inclino más por la primera; no porque no llegue cansada, sino porque últimamente, gracias a los exámenes, sufro de insomnio, entonces, quedarme en la cama sin hacer nada no suena tan divertido.
Los fuegos artificiales. Las cenas familiares. La playa. Los regalos. Papá Noel. Etc. Estar sin presión durante unas semanas, descansar, estirar las piernas, aburrirse de hacer nada y querer hacer menos.
Todo el día en el muelle. Esas son vacaciones.
Emma.

Thursday, December 07, 2006

La última palabra


Con el corazón roto te digo: ADIÓS.

Mis ilusiones infantiles tienen que morir.

En mi cumpleaños una persona me dijo llena de orgullo: "Dejás la década de las ilusiones y empezás la de las realizaciones" El problema está cuando las iluciones y lo que uno tiene que realizar no coinsiden. Supongo.
Emma. La que se niega a dejar de ser Emmita.

Saturday, December 02, 2006

Regreso a casa

En un viaje pasan muchas cosas. Algunas buenas (como la vez que me fui de vacaciones con Pame, Sol y Ro. Aunque me agarré la tal insolación y quedé roja) y otras no tanto (como la vez que pasamos toda la tarde en la ruta con Alexandra esperando que pasara un ómnibus y cuando lo hizo... lo perdimos). Pero siempre se recuerdan y después, los recuerdos se cuentan como chiste. Aún muestro la marca de la moña de la parte de arriba del traje de baño en mi espalda.


Lo que no cabe duda es que lo más difícil de afrontar es la vuelta. Tener que volver a abrir el bolso y doblar la ropa para guardarla. Correr los colchones porque no aparecen los zapatos. Tener que volver a comprar sepillo de dientes porque dejamos el viejo (siempre me pasa). Chau playa, nieve, bosque o a donde se haya ido. A la comodidad de un hotel o a la aventura de los bichos en una carpa.


El regreso a casa es la emoción más grande que tiene un viaje. Porque volvemos a lo nuestro. Y sabemos que el viaje no se acaba ahí. El viaje no se acaba.


Gracias Guille, Pame, Sol, Ro, Cata, Alex, Mamá, Viktor y Pedro. Las personas que aparecen en las fotos. Dura 25 segundos nada más. Fue todo lo que pude afrontar teniendo en cuenta que you tube sólo permite subir 100 mb- Aún así, espero que lo disfruten.

Dame un sueño y te doy mi vida


Hace falta una vida para lograr un sueño. A veces, incluso, no es suficiente. Pero sólo se necesita la palabra incorrecta de la persona correcta para que ese sueño se caiga al suelo y se rompa en mil pedazos.

Thursday, November 23, 2006

La edad del pavo

La mayoría de las personas que no ha cumplido los 15 años lo esperan como si fuera la edad más importante. No sé si es porque se va a tener más libertad, por la fiesta o porque se empieza a ir a los bailes. Cuando yo estaba por cumplirlos también me lo pregunté y nunca me lo pude responder.

En realidad, creo que los 15 son como una extensión de los 14 (los primeros meses) y los últimos, un anticipo de los 16. Se empieza a salir, todo es nuevo. Las mujeres van al baño en barra (otra de las cosas que nunca me pude explicar, tal vez teníamos miedo de perdernos en el camino o nos daba cosita andar solas por ahí).

A los 16 ya se está más habituado a salir, se conoce el lugar. Tal vez convenga recordar que soy del interior. Cuando yo empecé a salir el único lugar que había en mi ciudad se llamaba Prisma y todo el mundo iba allí los domingos de madrugada (sábados de noche). A los 16 ya podía ir al baño sola, aunque seguía yendo a la barra con mis amigos. Hacíamos todo juntos: salía con unos, me volvía con ellos; uoa quería ir a bailar, íbamos todos; una quería tomar coca cola, todas tomábamos coca.

Después de los 17 vienen los 18. La mayoría de edad, el auto y los amaneceres en el puerto con las botellas vacías. Mezclando martini con cuanta cosa encontráramos y usando a cierta gente como si fueran pañuelos descartables. Me corrompí a los 18 años.

Pero los 17 son otra cosa. No son extensión de nada ni provisorio de nada. Es la edad ideal para salir y hacer lo que se quiere. Cuando se comienza a no pensar en lo que piensan los demás y hacer lo que se quiere de verdad. Cuando se toma lo que cada uno quiere y no “porque mamá dice…”. La edad del pavo se disfruta a los 17.

Un ratito después de ser buenas hijas de nuestras madres. Y un ratito antes de ser lo que no queremos ser en el futuro, pero lo que importa es el presente.


Emma. Hermana y prima mayor orgullosa.





Felices 17 años Berti y Flopy

Tuesday, November 21, 2006

Existencialismos de sábado por la madrugada

Todos dicen que es perfecto. No es perfecto, le falto yo para que lo sea
Ío
Hay veces que la gente no logra ver que esas personas que hacen todo bien, que sacan las mejores notas y siempre tienen la frase correcta, en realidad están incompletas.

Ya se van a dar cuenta de que somos unas muñecas
Emma.

Tuesday, November 14, 2006

Un grano de arena en el desierto.

Blade Runner
1982, Ridley Scott.
Harrison Ford, Sean Young,
Daryl Hannah, Rutger Hauer, etc.
Drama, Ciencia Ficción.

“Todos los recuerdos se perderán en el tiempo, como las lágrimas en la lluvia”
Roy (Rutger Hauer)

Buscaba al creador porque quería más tiempo de vida. No para él mismo, sino para ella. Era una máquina de carne, huesos y sangre, capaz de llorar, amar, desear, sufrir.

Vivían apaciblemente en esa sociedad pestilente, soportando lluvias ácidas, noche constante y la mugre típica de las grandes ciudades multiplicada por mucho. Se revelaban cuando descubrían lo que eran: un experimento científico, un juguete.

En su cara, el creador le dijo que no podía darle más vida: había sido construido para nacer y morir, y lo haría en el momento indicado.

Eso somos: máquinas con alma. Nos crearon para sentir y morir. No sabemos cuando se nos va a acabar el tiempo, pero si lo supiéramos, ¿No pediríamos más?

Solo somos un grano más de arena en el desierto. Un grano que se reproduce. ¿Qué importa si uno muere? Otro va a nacer. Para el mundo en general, no somos nada. Nuestra presencia aquí es finita. (Haciendo referencia a otra película, Tetis se lo dice a Aquiles en Troya antes de que él decida ir a la guerra o no: Si no va a la guerra, Aquiles vivirá muchos años, tendrá esposa, y descendencia. Lo recordarán sus hijos, sus nietos, pero luego su nombre quedará olvidado. Si va a esa guerra, va a morir, pero la gloria de su nombre será eterna).

“Ahora sabes lo que es vivir con miedo”, dijo Roy. Miedo porque sabe que va a morir. Todos sabemos que eso va a pasar, no es necesario que nos tiren las cartas o nos lean las manos para saber que más tarde o más temprano la muerte nos va a llevar. Lo que no sabemos es cuando. Y eso, en lugar de ser aterrador, es lo que nos permite relajarnos, no pensar constantemente en eso. De otra forma, aunque respirando, estaríamos muertos, porque no viviríamos la vida. Pero cuando sentimos peligro, ¿No sentimos miedo?

Blade Runner nos muestra la mayor batalla que el hombre tiene que pelear y no puede ganar: la muerte. Y cuando ella llegue, ni siquiera el creador nos podrá salvar.


“¿Qué dios después de Dios la trama empieza?”
Ajedrez II. J. L. Borges.

Sunday, November 12, 2006

Hola, lindo

Todo lo bueno se acaba. Y cuando se acaba, duele. Pero el dolor es lo que nos indica que eso valió la pena.
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Si pudiera expresar en palabras como te extraño, no sería vacío lo que sentiría. Pero si no sintiera este vacío, entonces, tal vez, no te estaría extrañando. Y me gusta extrañarte, porque es la prueba de que te quise, te quiero y te voy a querer siempre.
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Porque ahora me siento más cercana a vos. Vivimos lo mismo: nos fuimos y volvimos. Los demás no nos comprenden: no saben porqué somos inadaptados, porqué lloramos. No entienden que tenemos dos vidas.

Pero entre nosotros sabemos lo que nos pasa, porque lo que te pasa a vos me pasa a mí. Yo sufro por lo que vos sufrís.

Si no estuviéramos sufriendo, eso no habría pasado. Y, en ese caso, los dos sabemos que el sufrimiento vale la pena.

Emma (la hermana mayor: la única y está en Uruguay)

Secretos en el fondo del mar


Hay recuerdos que no voy a borrar,
personas que no voy a olvidar
Fito Páez



Ani sabía que se iba a un lugar extraño. No conocía la gente, ni las costumbres y apenas si se daba a entender con su acento marcadamente extranjero. Sabía que no iba a ser fácil vivir sin su familia, sin sus amigos, sin todo lo que ella conocía y había estado en su vida desde que había nacido.

Pero lo hizo. Sobrevivió. Conoció gente de todas partes del mundo. Se adaptó, se reveló contra sus propios ideales.

El tiempo pasó. El momento de volver a casa llegó.

Tanta gente le habló sobre lo difícil que iba a ser todo cuando volviera a Uruguay. “Que estupidez” había pensado ella. O sea, había ido a un lugar completamente diferente y se había adaptado perfectamente, no era lógico que se sintiera mal cuando volviera a casa.

Que equivocada estaba. Inconscientemente pensaba que la vida en Uruguay se había detenido. Todo era diferente. Ani había perdido la nacionalidad. No era ni de acá ni de allá. Se sentía lejos de todo y de todos. Sola, sin nada que hacer. Sentía como sus amigos se esforzaban por reconfortarla. Pero no funcionaba.

Un mes después otro integrante llegó a la familia. Ella se había ido de intercambio, ahora llegaba uno a su casa. ¡Que año! Como se hizo querer ese otro hermano. Si bien ella reconocía que en un principio no quería que él llegara, cuando se estaba por ir, no quería que se fuera.

Ani le advirtió que tuviera presente: el regreso era lo más difícil. “Que estupidez” respondió él.

Emma

Thursday, November 09, 2006

La función de los libros


Odio los libros, no los quiero ver nunca más”. Así me recibió mi hermano cuando entré a casa. Ni un hola, ni mucho menos me preguntó como me había ido en toda la semana que no me había visto.
Me miró y con ojos rabiosos, tirando apuntes para todos lados, dijo “libros de mierda, no sirven para nada”.
Yo, amante de ellos, comencé su defensa (y por un pelo casi estudio Derecho): “Para muchas cosas sirven…”. Pero en el momento en que más necesitas a las palabras, justo a ellas se les ocurre irse de vacaciones y desaparecen de la faz de la cabeza.
1) Para alcanzar algo. Doble sentido palpable. Mi hermano se sentó en el sillón con las piernas abiertas y apoyó sus codos, cada uno en una rodilla. Me miró poco convencido y antes que empezara a decirme de todo, mi boca largó el segundo sentido: “A vos eso no te sirve, porque sos alto. Pero pensa en Sabrina (la ex novia) que es petisa, cuando quiere agarrar algo que está alto…”. Peor error: nombrar a la yegua de la ex.
2) Quedan lindos en las bibliotecas. Suerte que no estudié derecho, porque este fue el argumento más pobre que di en la vida. Aunque es cierto que mi hermano se pasa mirando al espejo y arreglándose las patillas, no servía.
3) De florero. Después de hablar me maldije internamente. Estaba perdiendo la discusión por no tener en cuenta a quien me estaba dirigiendo. Me puse nerviosa, yo no podía perder esa discusión, todo mi orgullo (que es mucho) estaba en juego. Comencé a sudar, mi cabeza daba vueltas, mis ojos desenfocaron (a no, eso fue porque me saqué los lentes). ¡No podía perder!
Tres puteadas y me dio vuelta la cara. Se estaba yendo, ¡lo tenía que retener!
4) Como somnífero. ¡Victoria! (Otra de las ex… pero en este caso lo dije porque había logrado que él se sentara de nuevo). Me miró y me tiró el libro de historia de quinto. “Ayúdame a dormir, entonces”, me dijo. Como hermana mayor orgullosa que soy, me acomodé en el sillón y lo ayudé a estudiar.

Emma.








Nota: La foto es del cumpleaños nº 17 de él: mi hermanito.
El muñeco es mi otro hermano: era un estudiante de intercambio que estaba en casa. Volvió a Holanda unas semanas antes del cumpleaños. Mi hermano (y todos, en realidad) quiso que Viktor estuviera presente, entonces con otra amiga se pasaron tres días haciendo este muñeco. Le pusieron una foto de Vik de cara y lo vistieron con ropa que dejó. Claro que no pudieron reprensetarlo en toda su grandeza... (Viktor mide 2. 05 mts).

Monday, November 06, 2006

Los reyes de la calle


Espero para cruzar en la esquina. Cambia la luz: verde. Miro mis pies (no sé porqué, siempre lo hago), me preparo para cruzar. Opa, no puedo: un ómnibus se tira sin pedir permiso por adelante mío. Después de él es mi turno.
Es la ley de la calle: El más fuerte manda sobre el más pequeño.




Sunday, November 05, 2006

Historia repetida II

Situación III:
Auto. Chica I. Chico 1. Amiga de Chica 1. Novio ermitaño de Amiga de Chica 1. Compañera de Chica 1.
Silencio.
CHICA 1: ¿A dónde vamos?
Silencio.
CHICO 1: A un púb. Tomamos algo y conversamos tranquilos.
Silencio.

Silencio.
CHICA 1: Che, hablen.
Risas.
Silencio.

SITUACIÓN IV:
Madre 1. Madre 2.
Casa de Madre 2. Tres de la mañana. Todos durermen. Ellas dos terminan el cuarto café de la noche.
MADRE 1: (Mira el reloj) ¡Las 3! Me tengo que ir.
MADRE 2: ¡Qué tarde se nos hizo!
(Se despiden)
MADRE 2: ¿Viste lo que le pasó al sobrino del hijo de la empleada de Pocha, la que vive acá a la vuelta?
MADRE 1: (Se sienta) No, ¿Qué le pasó?
MADRE 2: (Empieza el cuento)

Historia repetida


Situación I:
Amiga 1: Porque vos dijiste tal cosa de mí…
Amiga 2: No, a mi la otra me dijo que vos dijiste eso de mí.
Amiga 1: A mí, ella me dijo que vos dijiste eso. No me va a mentir.
Amiga 2: A mí tampoco me va a mentir.
Amiga 1: ¿Dijiste eso de mí o no?
Amiga 2: No. ¿Vos?
Amiga 1: Tampoco.
Amiga 2: Entonces nos mintió.


(Para Macu y Titi)

Situación II:
“Fue lo peor que hice en la vida. No lo voy a hacer nunca más.”
“¿Qué dijiste aquella vez que te fuiste del baile con ese rubio de rulitos?”
“Dije que había sido lo peor de la vida. Pero esto es mucho peor”

Dos semanas más tarde:
“¡Qué mal! ¿Cómo pude hacer algo así? ¡Nunca más lo voy a hacer! Me tenés que ayudar a no hacerlo más…”
“Yo te ayudo. La próxima vez te pego una cachetada”
“¡Gracias!”

Dos semanas más tarde:
(Le pega la cachetada)
“¿Por qué hiciste eso?”
“Me dijiste que te ayudara. Te dije que la próxima vez te iba a dar una cachetada y me diste las gracias”
“¡Eso fue lo peor que hice en la vida!”