Me gusta llorar. A gritos. Dormir con un rollo de papel higiénico en la mesa de luz, con una botellita de agua en el piso.
Me gusta coleccionar películas, conocer directores nuevos, de esos que no entiendo. Me gusta aparecer en el video club y pedir títulos extraños, tratar de juntar valor para ver películas francesas. Juntarme con mis amigas a pasar horas hablando de cosas sin sentido en lugar de cumplir con el seminario. Me gusta el cine, desde el mudo hasta el 3D. Y todo lo que eso significa. Me gusta el arte, pero no creo en la anarquía.
Me gusta escribir, aunque sea caótica y algunos piensen que necesito más talleres de escritura. Me gusta leer, pero no en voz alta.
Me gusta hablar de él. Pensar en él. Soñar sin él. Me gusta que mis amigas hablen mal de él. Pelearme por él. Saber que puedo vivir sin él. Me gusta ser yo, aunque no sé muy bien como soy.
Me gusta discutir con un profesor, saber que no le puedo ganar pero que lo intento.
Monday, April 27, 2009
Thursday, March 05, 2009
Saturday, January 31, 2009
Complicaciones

“Si vos sos Roma, entonces sí, todos los caminos conducen a Roma”.
Odio a la gente que sonríe. Y a los enamorados abrazados. Los días lindos de verano, la sequía, el calor, el ocio. Me molesta su ausencia. Sus mensajes de disculpa, su voz con sarna y su sonrisa inocente. Odio estar con gente y sentirme sola, pensar que vale la pena luchar por cosas imposibles.
Por las cosas imposibles es por las que vale la pena luchar, me dice.
Sí. Cuando me convenzo de que hay que seguir al corazón y no a la cabeza, cuando sigo a todas las canciones que claman por la libertad, cuando decido que la vida es suficientemente aburrida para que yo no haga nada para evitarlo.
Mi vida no es aburrida, me dice.
La mía tampoco. Pero porque logro evitarlo. Porque tengo amigos, tengo familia. También tengo su ausencia, sus cuentos despreocupados al pedir disculpas, su impermeabilidad. A mí me decían roquita: nada te afecta. Ay, todo afecta a las rocas. Hasta que él me dijo: “los artistas sienten más”.
Pero lo echaste, me recuerda.
Porque no quería sentir por él. Perder el tiempo no está en mi. El camino está lleno de roquitas que se dejan modificar por la naturaleza. La naturaleza es sabia, yo no.
Odio a la gente que sonríe. Y a los enamorados abrazados. Los días lindos de verano, la sequía, el calor, el ocio. Me molesta su ausencia. Sus mensajes de disculpa, su voz con sarna y su sonrisa inocente. Odio estar con gente y sentirme sola, pensar que vale la pena luchar por cosas imposibles.
Por las cosas imposibles es por las que vale la pena luchar, me dice.
Sí. Cuando me convenzo de que hay que seguir al corazón y no a la cabeza, cuando sigo a todas las canciones que claman por la libertad, cuando decido que la vida es suficientemente aburrida para que yo no haga nada para evitarlo.
Mi vida no es aburrida, me dice.
La mía tampoco. Pero porque logro evitarlo. Porque tengo amigos, tengo familia. También tengo su ausencia, sus cuentos despreocupados al pedir disculpas, su impermeabilidad. A mí me decían roquita: nada te afecta. Ay, todo afecta a las rocas. Hasta que él me dijo: “los artistas sienten más”.
Pero lo echaste, me recuerda.
Porque no quería sentir por él. Perder el tiempo no está en mi. El camino está lleno de roquitas que se dejan modificar por la naturaleza. La naturaleza es sabia, yo no.
Friday, December 19, 2008
Vicios III

Dos noches sin dormir. Dos exámenes de por medio. El fin se siente lejano: parece que el 30 nunca va a llegar. Existe un único tema de conversación: el cine. Con sus sub géneros.
Nombres como F.F. Coppola, Jean Luc Godard o Edwin Porter me tienen pasada. Soy capaz de decir qué hizo cada quién hasta de modo mecánico. También me acuerdo los nombres de los 10 dirigentes que tuvo la URSS, pero el profesor consideró que no era necesario en un examen de cine.
¿Y mañana? Examen de cine.
¿Y pasad0? ver películas para examen de cine.
¿Y después? Me tiro en la arena a la sombra de un árbol y apago el celular.
Análisis de guión/ lenguaje de cine/ producción de cine.
¿Cómo puede ser que todavía me guste? ¡Es más! que disfrute mis noches en vela por causa del cine.
Tuesday, December 16, 2008
Friday, December 05, 2008
Eli Wallach
Unas líneas de la película El descanso (2006) hicieron que empatizara más con la mitad de la historia donde no estaba Jude Law (en Blondie de esta historia), sino con la de la inglesa experta en amores no correspondidos y el guionista retirado. “En las películas tenemos a la ‘primera dama’ y a la ‘mejor amiga’. Tu, yo te lo puedo decir, eres una primera dama, sin embargo siempre te comportas como una mejor amiga”.
Tuesday, December 02, 2008
De estudiantes
¿Por qué cuando se llega el período de exámenes a todos los estudiates se nos da por ordenar?
Friday, November 28, 2008
Cuestión de generaciones

Robin Hood, 1973
Wolfgang Reitherman
Guionistas: Larry Clemmons, Ken Anderson
Walt Disney Productions
Cuando éramos chicos mi mamá nos regaló (a mi hermano y a mi) un video con dos películas de dibujitos: Robin Hood y Peter Pan. Nos molestaba muchas veces tener que adelantar todo Robin Hood para poder llegar a la isla de Nunca Jamás. Cuando nos disponíamos a verla entera mi hermano siempre se reía cuando llegaba la parte de los títeres: los bandoleros improvisaban una obra de títeres con el príncipe Juan y su amigo la serpiente. "¡Que viva el rey Pelele!", gritaban, y mi hermano se reía.
Hace poco mi bolsillo hizo un gran esfuerzo para poder regalarle esas películas a un par de primitos celosos porque llegaba otro hermano. La primera vez la miré con ellos. Cuando llegó la parte de los títeres los dos chiquitos se rieron con El rey Pelele. Mi hermano empieza la facultad el año que viene, igual se ríe del chiste.
Tuesday, November 11, 2008
Luz, cámara

Hace un par de días ayudé a crear un mundo. María lo pensó, lo sufrió y lo plasmó en papel. Ella imaginó un lugar donde su historia se pudiera realizar. Después, ese ideal se volvió realidad.
Quince horas parada atrás de una cámara, mirando por la pantalla, dando indicaciones de más calor, menos intensidad, no me gusta. Ella, nuestra invitada de honor, corriendo para todos lados, armando y buscando para complacerme. Él, nuestro invitado de honor, se sentaba y miraba la transición. Me retó cada vez que fue necesaria y yo se lo agradecí. Al primer momento decidí dejar las cosas claras. Se paró al lado mío y me dijo una frase incomprensible, pero en español. “Mira, lo único que yo sé de cine es guión”, le dije. Sonrió –no sin dolor, por cierto, al comprender en dónde se había metido– y me volvió a explicar.
Afuera la fiesta: comida, risas y charlas. Adentro, también: luz, cámara, acción. Error, corten, rec. Pasa perro ladrando. Corten. Rec. Pasa camión de supergas. Corten. Rec. Error en diálogos. Corten. Rec. Entró micrófono. “¿Entró el micrófono o cambiaste el plano?”, pregunta. “Cambié el plano. Dije ‘entró el micrófono’, no de quién fue la culpa”.
Corten. “¡De ahora en más los únicos que pueden decir Corten somos María y yo!, ¿Te queda claro?”. Se va casi corriendo. Entonces llega ella, que con toda la ilusión de su mundo me pide que no me estrese. No lo hago, al contrario, ya extrañaba esos gritos.
Quince horas parada atrás de una cámara, mirando por la pantalla, dando indicaciones de más calor, menos intensidad, no me gusta. Ella, nuestra invitada de honor, corriendo para todos lados, armando y buscando para complacerme. Él, nuestro invitado de honor, se sentaba y miraba la transición. Me retó cada vez que fue necesaria y yo se lo agradecí. Al primer momento decidí dejar las cosas claras. Se paró al lado mío y me dijo una frase incomprensible, pero en español. “Mira, lo único que yo sé de cine es guión”, le dije. Sonrió –no sin dolor, por cierto, al comprender en dónde se había metido– y me volvió a explicar.
Afuera la fiesta: comida, risas y charlas. Adentro, también: luz, cámara, acción. Error, corten, rec. Pasa perro ladrando. Corten. Rec. Pasa camión de supergas. Corten. Rec. Error en diálogos. Corten. Rec. Entró micrófono. “¿Entró el micrófono o cambiaste el plano?”, pregunta. “Cambié el plano. Dije ‘entró el micrófono’, no de quién fue la culpa”.
Corten. “¡De ahora en más los únicos que pueden decir Corten somos María y yo!, ¿Te queda claro?”. Se va casi corriendo. Entonces llega ella, que con toda la ilusión de su mundo me pide que no me estrese. No lo hago, al contrario, ya extrañaba esos gritos.
Lo inefable de María Rama.
Filmado el 08-11-08
Wednesday, October 22, 2008
Pasantía go home
Mientras estaba en la facultad, discutiendo con las computadoras para que vayan más ligero, se me ocurrían mil cosas para defenderme contra el sereno que no cambiaba el discurso: “A las 22:30 tengo orden de que no haya nadie en la facultad”. ¡Vaya, señor! Las noches que hemos mutado comiendo de La Pasiva o Mc Donalds haciendo trabajo ahí adentro.
-¿El otro sereno qué días está? –pregunté. Mi madre no tiene razón cada vez que dice que con una sonrisa se consigue el mundo. O tal vez es mi sonrisa.
- Hoy no viene, los miércoles estoy yo –me di cuenta que hoy no iba, con sólo vero a él, igual. Así que los miércoles es el día de gruñón. Cuando me fui le agradecí por su paciencia (sin ironía, lo juro) –Pero mire, señorita, que no puede haber una próxima vez.
- No se preocupe, no va a haber una “próxima vez” un miércoles.
Me fui sonriendo a atravesar el Parque de los Aliados a las once de la noche.
41 videitos en dos días. Soy feliz.
-¿El otro sereno qué días está? –pregunté. Mi madre no tiene razón cada vez que dice que con una sonrisa se consigue el mundo. O tal vez es mi sonrisa.
- Hoy no viene, los miércoles estoy yo –me di cuenta que hoy no iba, con sólo vero a él, igual. Así que los miércoles es el día de gruñón. Cuando me fui le agradecí por su paciencia (sin ironía, lo juro) –Pero mire, señorita, que no puede haber una próxima vez.
- No se preocupe, no va a haber una “próxima vez” un miércoles.
Me fui sonriendo a atravesar el Parque de los Aliados a las once de la noche.
41 videitos en dos días. Soy feliz.
Wednesday, October 15, 2008
Cuaderno del terror

Que aún, con (casi) 22 años, tengo diario íntimo no es secreto de Estado. Lo sabe hasta la mujer de la librería de la esquina. Al término “Cuaderno del terror” lo comenzó a usar mi ex psicóloga cuando vio que en mi cuadernito pegaba fotos de todo el mundo y hablaba demasiado de gente que no tendría que hablar. Pero conservar el vicio con la cabeza en alto es complicado. Tres veces estuve en rehabilitación; pero cada vez sufrí una recaída. Y cada vez fue peor.
La primera vez duró un mes. Fue el tiempo entre que terminé un cuaderno que había empezado en segundo de liceo (ese año estaba en mitad de sexto) y mi hermana me dio a elegir: o uno de Mambrú (de Pop Stara, Argentina) o uno de Minnie Mouse. La decisión no fue tan complicada y me adueñé de la ratona de Disney. Entre medio yo deliraba por complicaciones inventadas con Fico, persona con la que sólo compartía horas. Diferentes ideales, diferentes expectativas de la vida, misma clase, mismos grupos de teatro: de mañana yo lo mataba, de noche él me dejaba. Y el estrés del asunto me empezó a gustar. Yo y mis complicaciones le agradecieron al carácter pesado de mi hermana que me sentó y no me dejó ir hasta que no elegí a Minnie.
La segunda vez fue un poco más larga. En medio de un lugar extraño se me dio por empezar a escribir un guión. No tenía idea de cómo se había, pero probaba suerte. La historia estaba buena, hablaba de amor y reencuentro, ¿Qué más quería yo, del otro lado del mundo, que volver a verlo a él? Creo que desde ese momento perdí el espíritu romántico. Volcando emociones por ese lado, dejé mi diario.
Hasta que el arte me invadió los sentidos (ay, qué cursi). Pero fue literal: en un museo de arte. Entre tantos cuadros, muebles y esculturas tuve que sentarme tranquila para pensar. Entrar a la cafetería no ayudó, había gente. Gente por todos lados, haciendo cola, comiendo, hablando. Había barullo, había… bueno, había gente. En un rincón perdido del museo estaba la extensión del paraíso. Chiquito, el techo era una cúpula de vidrio, había algunas plantas, las mesas de hierro y el quiosco con cualquier tipo de café. Ideas sobre mi vida y mi vuelta comenzaron a fluir. Escribir con pluma y en un cuaderno que tiene un dibujo chino también inspira.
La tercera vez fue un año. Cuando empecé la facultad me dije que estaba grande para los diarios íntimos. Una amiga (ex amiga) me ayudó a decidirme: cada vez que hacía un comentario al respecto me miraba con cara de tarada. Así que me compré una agenda para afrontar el año y nada más. No pensaba ceder bajo ningún tipo de necesidad. Terminé escribiendo en cualquier hoja de cuadernola (que después perdí y me quise matar) o haciendo documentos largísimos en la computadora. Tanto “nada más” que cuando terminó el año y volví a la casa de mis padres empecé a pelearme con todo el mundo, a enojarme conmigo. Corrí (a toda velocidad) a una librería. Me encerré en mi cuarto y comencé a escribir un discurso de inauguración, ¿Por qué? No sé, porque se me ocurrió. Y cuando lo terminé comencé a dar vueltas sobre mí misma. Volví a abrirlo y seguí escribiendo, otro título y otro más. Lo guardé en el morral y salí para la rambla. Me desvié a la playa y lo volví a abrir, seguí escribiendo.
El deseo contenido jugó en contra de la amistad, llegué con mis amigos bastante más tarde, sin necesidad de muchas palabras entendieron enseguida lo que había pasado.
La primera vez duró un mes. Fue el tiempo entre que terminé un cuaderno que había empezado en segundo de liceo (ese año estaba en mitad de sexto) y mi hermana me dio a elegir: o uno de Mambrú (de Pop Stara, Argentina) o uno de Minnie Mouse. La decisión no fue tan complicada y me adueñé de la ratona de Disney. Entre medio yo deliraba por complicaciones inventadas con Fico, persona con la que sólo compartía horas. Diferentes ideales, diferentes expectativas de la vida, misma clase, mismos grupos de teatro: de mañana yo lo mataba, de noche él me dejaba. Y el estrés del asunto me empezó a gustar. Yo y mis complicaciones le agradecieron al carácter pesado de mi hermana que me sentó y no me dejó ir hasta que no elegí a Minnie.
La segunda vez fue un poco más larga. En medio de un lugar extraño se me dio por empezar a escribir un guión. No tenía idea de cómo se había, pero probaba suerte. La historia estaba buena, hablaba de amor y reencuentro, ¿Qué más quería yo, del otro lado del mundo, que volver a verlo a él? Creo que desde ese momento perdí el espíritu romántico. Volcando emociones por ese lado, dejé mi diario.
Hasta que el arte me invadió los sentidos (ay, qué cursi). Pero fue literal: en un museo de arte. Entre tantos cuadros, muebles y esculturas tuve que sentarme tranquila para pensar. Entrar a la cafetería no ayudó, había gente. Gente por todos lados, haciendo cola, comiendo, hablando. Había barullo, había… bueno, había gente. En un rincón perdido del museo estaba la extensión del paraíso. Chiquito, el techo era una cúpula de vidrio, había algunas plantas, las mesas de hierro y el quiosco con cualquier tipo de café. Ideas sobre mi vida y mi vuelta comenzaron a fluir. Escribir con pluma y en un cuaderno que tiene un dibujo chino también inspira.
La tercera vez fue un año. Cuando empecé la facultad me dije que estaba grande para los diarios íntimos. Una amiga (ex amiga) me ayudó a decidirme: cada vez que hacía un comentario al respecto me miraba con cara de tarada. Así que me compré una agenda para afrontar el año y nada más. No pensaba ceder bajo ningún tipo de necesidad. Terminé escribiendo en cualquier hoja de cuadernola (que después perdí y me quise matar) o haciendo documentos largísimos en la computadora. Tanto “nada más” que cuando terminó el año y volví a la casa de mis padres empecé a pelearme con todo el mundo, a enojarme conmigo. Corrí (a toda velocidad) a una librería. Me encerré en mi cuarto y comencé a escribir un discurso de inauguración, ¿Por qué? No sé, porque se me ocurrió. Y cuando lo terminé comencé a dar vueltas sobre mí misma. Volví a abrirlo y seguí escribiendo, otro título y otro más. Lo guardé en el morral y salí para la rambla. Me desvié a la playa y lo volví a abrir, seguí escribiendo.
El deseo contenido jugó en contra de la amistad, llegué con mis amigos bastante más tarde, sin necesidad de muchas palabras entendieron enseguida lo que había pasado.
Thursday, October 09, 2008
El arte de cortar una naranja
Conflicto: dos fuerzas que se oponen.
Blanco vs. negro
Dios vs. Diablo
Él vs. Ella
Thursday, September 18, 2008
El árbol de la vida

Ana entraba al supermercado y compraba cuatro colet y cuatro alfajores: uno para ella, uno para mí, otro para Lucía y el último para Patricia (Lucía y Patricia no existían). La comida tenía un impacto fuerte en nosotras: cuando (éramos chicas) nos peleábamos, para arreglarnos después ella me pegaba en la cabeza y decía “zapallo”, yo, “sandía”.
Ella quería un hermanito, pero como los padres estaban separados, le compraba pañales y mamaderas a sus muñecos. Cuando creció pasó las ganas de tener el hermanito a tener un perrito. La casa de ella era chica, yo ya tenía dos en la mía; buscamos un lugar neutro: la playa, y nos fuimos a la “vieja de los perros” a buscar alguno sin dueño. Así tuvimos nuestra primera cachorrita: Princesa. Pero la devolvimos esa noche, porque tenía gusanos y no teníamos plata para comprarle las pastillas.
A Ana le gustaba La Usurpadora (la primera vez que la pasaron, aclaro) y Muñeca Brava. Entonces creó un personaje entre la estúpida de Paulina Martínez (Ana se hacía la dramática con sus gestos) y la audaz de Milagros (Ana se ponía el gorro para atrás y quería saludar de la misma forma: escupiendo). Hasta que llegó el verano, entonces volvió a ser Ana.
Recorríamos la ciudad en bicicleta, grabábamos casetes con nuestras (poco) armoniosas voces, hacíamos pijamas party con películas de terror que nunca mirábamos enteras. Discursos armados para pelearnos con nuestros primeros novios, llantos sinceros cuando ellos nos dejaron primero. Visitas al liceo, mateadas en la biblioteca.
Ana esperaba al amor de su vida con ansias. Entonces se enamoró perdidamente de éste y su sonrisa; después llegó aquel con sus palabras dulces; y cada vez que se peleaban era lo mismo: odio a los hombres, no sé para qué existen los hombres, yo puedo sola, no quiero a nadie, etc., etc., etc. Hasta que llegó el tercero y nunca tan bien ponderado hoy llamado "esposo". Cuando nació Gonzalo, Ana supo que nunca más iba a querer librarse de ese hombrecito.

Tuesday, September 09, 2008
Sobredosis

Yo casi llorando porque él nunca iba a salir de las drogas. Mi mamá sustituta y su amiga se miraron. Vi que sonrieron, pero tan sumida en mi desgracia no le di importancia y seguí haciendo puchero. “Mi marido es un ex drogadicto”, me dijo la amiga. Adiós a mi autocompasión. Hola, atención.
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Ella estaba por casarse. Era feliz con su futuro esposo que, por cierto, tenía una gran carrera profesional por delante. Su familia estaba encantada de que ella se hubiera olvidado del ballet, ¡Al fin había empezado a estudiar algo decente!
Entonces, cuando salieron de la prueba del vestido, su amiga la convenció de ir a tomar una copa a un bar. La amiga tenía que encontrase con un nuevo posible-algo y no se animaba a ir sola. Ella accedió, pero cuando llegó enseguida se plantó en la barra, sola.
Lo vio enseguida y no pudo quitarle los ojos de encima en el resto de la noche. Pensó que estaría esperando a alguien, porque miraba su reloj cada cinco minutos. Y luego tomaba. Pero no, él no esperaba a nadie. Ella se enteró cuando él, muy tranquilo, se acercó con su botella de cerveza.
Después de la primera pregunta ella dejó en claro que estaba comprometida y se preocupó especialmente en que él notara su sortija. Pero él siguió conversando, haciendo preguntas y respondiendo. Y resultó que a él le encantaba el ballet. No esperaba a nadie, miraba el reloj y tomaba porque tenía medido cuánto tiempo podía demorar en tomarse una cerveza. Así, en la primer conversación, él le confesó que era drogadicto y alcohólico, que toda su vida lo sería y que luchaba por mantenerse sobrio y en la Tierra todos los días.
Chau prometido, adiós alegría de la familia. La batalla comenzó dos semanas después cuando ella canceló la impresión de las tarjetas. Y una semana después de eso despachó a su novio. Retomó las clases de ballet. Se fue a vivir sola gracias a la poca comprensión de su madre.
Con novio nuevo, en la heladera sólo tenía agua y el botiquín de primeros auxilios guardaba la tarjeta del psiquiatra. Se casaron un año después, cuando ella se recibió de química. Su madre le regaló la función de una compañía de ballet que fue especialmente a Michigan para el casamiento.
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Ella estaba por casarse. Era feliz con su futuro esposo que, por cierto, tenía una gran carrera profesional por delante. Su familia estaba encantada de que ella se hubiera olvidado del ballet, ¡Al fin había empezado a estudiar algo decente!
Entonces, cuando salieron de la prueba del vestido, su amiga la convenció de ir a tomar una copa a un bar. La amiga tenía que encontrase con un nuevo posible-algo y no se animaba a ir sola. Ella accedió, pero cuando llegó enseguida se plantó en la barra, sola.
Lo vio enseguida y no pudo quitarle los ojos de encima en el resto de la noche. Pensó que estaría esperando a alguien, porque miraba su reloj cada cinco minutos. Y luego tomaba. Pero no, él no esperaba a nadie. Ella se enteró cuando él, muy tranquilo, se acercó con su botella de cerveza.
Después de la primera pregunta ella dejó en claro que estaba comprometida y se preocupó especialmente en que él notara su sortija. Pero él siguió conversando, haciendo preguntas y respondiendo. Y resultó que a él le encantaba el ballet. No esperaba a nadie, miraba el reloj y tomaba porque tenía medido cuánto tiempo podía demorar en tomarse una cerveza. Así, en la primer conversación, él le confesó que era drogadicto y alcohólico, que toda su vida lo sería y que luchaba por mantenerse sobrio y en la Tierra todos los días.
Chau prometido, adiós alegría de la familia. La batalla comenzó dos semanas después cuando ella canceló la impresión de las tarjetas. Y una semana después de eso despachó a su novio. Retomó las clases de ballet. Se fue a vivir sola gracias a la poca comprensión de su madre.
Con novio nuevo, en la heladera sólo tenía agua y el botiquín de primeros auxilios guardaba la tarjeta del psiquiatra. Se casaron un año después, cuando ella se recibió de química. Su madre le regaló la función de una compañía de ballet que fue especialmente a Michigan para el casamiento.
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Siempre se puede un poco más, cuando se hace lo correcto se siente desde el fondo del pecho. Nada es imposible, mucho menos las cosas humanas, todo lo inventado por el hombre tiene los defectos humanos. Por mi hermana y sus quince años; por mi hermano y su vuelta al primer mundo. 

Tuesday, September 02, 2008
Sobre el progreso
Un científico y una humanista discutiendo sobre el progreso.
aa
Hay voces que nunca se van a poner de acuerdo: hablan en distintos escalones.
Te quiero, primo.
Etiquetas:
Cortos y frases célebres,
Dedicados especialmente
Saturday, August 23, 2008
Terrenos barrancosos

En mi casa: mi papá, un judío, un mormón, un masón y Wilmar (nombrarlo a él tendría que ser suficiente para meter miedo). Tomaban jugo de naranja, menos el señor W. que seguía fiel a su café, y hablaban de política.
Yo entré a la casa y vi las posiciones. Saludé, traté de ser cortés (no siempre me sale) y me senté no muy cerca. Presenciar esas reuniones nunca va a dejar de sorprenderme: las mejores discusiones que he escuchado en la vida, con respeto, con entusiasmo, con coherencia pero cada cual fiel a su postura.
Etiquetas:
Cortos y frases célebres,
Dedicados especialmente
Sunday, August 17, 2008
Monday, August 04, 2008
Confesiones

Parada frente al espejo practica las palabras con toda la intención de hacerle sentir lo que ella siente cuando él hablaba. Aún busca la fuerza para que pase de verdad.
Monólogo.
Monólogo.
“No es que no me caigas bien, pero cada vez que estoy con vos me dan ganas de pegarte. No es que te deteste, sino la forma en que me haces sentir. Cada vez que abro la boca pienso que voy a decir cualquier cosa, que se va a trabar la lengua, que no tengo nada interesante para decir. Me siento estúpida y sin ideas.
No compartimos los mismos valores: tenés la ética bastante exaltada y a mi me falta. Yo soy mentirosa y si digo que estoy trabajando en eso es sólo porque quiero hacerlo mejor, no para dejar de hacerlo. Pero cada vez que estoy con vos siento que quiero ser una mejor persona ¡y no quiero ser una mejor persona! Por eso me molesta estar con vos, porque siento que no soy suficiente.
Sos vos el que me hace sentir así, porque nunca nada de lo que hago está bien. Tenés razón, no soy original ni buena ni nada. Pero jode que te lo tiren así en la cara. Te admiro, por eso me haces sentir tan pésimo.
Tampoco me gusta la gente linda. Me hacen sentir incómoda. La gente linda tiende a ser creída y vos te las crees todas, demasiada confianza y demasiada soberbia. Es como que sos tan perfecto… No podes comportarte como un ser humano ni por cinco minutos.
Es eso, nada más. Me quedo callada cuando vos estás porque sé lo cualquier cosa que diga no va a ser la respuesta o el comentario que estabas esperado y me molesta la forma en que me miras cada vez que digo algo. Y ahí es cuando yo me llamo estúpida. Como verás, son cosas mías. No quiero ofenderte”.
No compartimos los mismos valores: tenés la ética bastante exaltada y a mi me falta. Yo soy mentirosa y si digo que estoy trabajando en eso es sólo porque quiero hacerlo mejor, no para dejar de hacerlo. Pero cada vez que estoy con vos siento que quiero ser una mejor persona ¡y no quiero ser una mejor persona! Por eso me molesta estar con vos, porque siento que no soy suficiente.
Sos vos el que me hace sentir así, porque nunca nada de lo que hago está bien. Tenés razón, no soy original ni buena ni nada. Pero jode que te lo tiren así en la cara. Te admiro, por eso me haces sentir tan pésimo.
Tampoco me gusta la gente linda. Me hacen sentir incómoda. La gente linda tiende a ser creída y vos te las crees todas, demasiada confianza y demasiada soberbia. Es como que sos tan perfecto… No podes comportarte como un ser humano ni por cinco minutos.
Es eso, nada más. Me quedo callada cuando vos estás porque sé lo cualquier cosa que diga no va a ser la respuesta o el comentario que estabas esperado y me molesta la forma en que me miras cada vez que digo algo. Y ahí es cuando yo me llamo estúpida. Como verás, son cosas mías. No quiero ofenderte”.
Wednesday, July 23, 2008
Economía (II)
2 + 2 = ?
Ingeniero : 3.9968743
Físico : 4.000000004 ± 0.00000006
Matemático : Espere, solo unos minutos más, ya he probado que la solución existe y es única, ahora la estoy acotando...
Filósofo : ¿Qué quiere decir 2+2 ?
Lógico : Defina mejor 2+2 y le responderé.
Mientras que yo estoy inclinada a (no) responder, como el filósofo, mis profesores de economía se empeñan a sacarme respuestas precisas. Última oportunidad. ¡Éxitos!

¿Cuántos lados tiene un círculo? Dos, el de adentro y el de afuera.
Sunday, July 20, 2008
Feliz día amigos
La amistad entre el hombre y la mujer es una cuestión de actitud. Y como cuando se trata de actitudes soy la peor, tengo muchos amigos hombres. No me molesta ser la única mujer de la barra (con extensión a Flo), me acostumbré a tratar temas masculinos desde el punto de vista femenino. Pero hay veces que hace falta compañía femenina. Por ejemplo cuando es hora de ir al baño. Y de baños es mi post. Cualquier estómago sensible, favor de abstenerse.
a
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1. La eterna falta: Papel
Noche de la nostalgia del año pasado. Antes de irnos nos separamos para ir al baño: hombres para una puerta, yo para la otra. Problema femenino mundialmente conocido en los baños: no hay papel. Me doy vuelta el boliche buscando a mi tía que había prometido conseguirme, pero no aparece. Los encuentro a ellos esperándome en la puerta del baño.
– Dale loca, apurate.
– Todavía no.
¿Para qué mencionar el dilema del papel? Se empezaron a reír, detalle para nada útil en ese momento. ¡Es tan fácil para ellos! Pero Sergio, el enfermero, siempre listo, saltó a mi rescate.
2. Playa. Baño público
Es una verdad universalmente conocida que los baños de mujeres siempre están más sucios que los de los hombres. Ese día nos habíamos ido a un balneario. Toda la tarde tirados como lagartos al sol, tomando cerveza y comiendo bizcochos. Cuando juntamos voluntad para subir hicimos un stop en el baño. Como siempre, yo para un lado y ellos para el otro. La que estaba desesperada era yo. Y la que se quedó con las ganas fui yo.
Alguna mujer tuvo la buena idea de bañarse, por lo que todo el piso estaba mojado y lleno de jabón. Una de las puertas… bueno, convengamos que en la playa los baños públicos no funcionan bien y se pueden tapar. La otra puerta estaba ocupada y cuando escuché un ruidito poco generoso decidí esperar afuera. Y ya no pude volver a entrar porque el ruidito venía con sorpresita.
Ellos me esperaban en la puerta del baño de hombres, que, por cierto, olía a colonia. Les conté mi problema y, como de costumbre, se rieron de mí. Cesar entró al baño y salió diciendo que no había nadie, entonces, montaron guardia en la puerta mientras yo entraba. Cuando salí Lucas le dijo a un hombre que podía entrar.
3. Playa. Baño improvisado
Aquella noche no llevé vaso al cumpleaños. Tomé con Lucas, del vaso de él, lo que él quería. Que era vodka. Y a mi me cae mal. Después acepté la cerveza que me regaló Cesar y también estuve tomando un tipo de mezcla que preparó Damián con Alan. Las llaves del auto pasaron a manos de Lucas enseguida.
Fuimos a llevar a Cesar, hicimos una parada en el pub. Los baños estaban llenos, entonces seguimos camino a la playa. El lugar allá abunda y pasando el frío por arriba, hicimos lo de siempre: él para un lado y yo para el otro. No contamos con la astucia de las luces largas del auto que pasó. “Casi pierdo una amiga hoy”, dijo él cuando volvimos.
a
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Me cuidan y me hacen emocionar cuando les mando mensajes cursis del día del amigo y responden “ahhhh, yo también te quiero. Feliz día y suerte en los exámenes”.
Feliz día amigos
(e Io, que no está en ninguna de las fotos)
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