Saturday, May 24, 2008

22:15

Hay domingos que son tristes. Una cuenta regresiva a volver. Volver al despertador, a los horarios, a la agenda. Pero este no es un post triste. Es un viaje. Un viaje que va desde mi casa hasta la agencia de ómnibus con mi madre (siempre con mi madre). Un viaje desde la agencia hasta la radial. Y después otro desde la agencia hasta la Terminal en Montevideo. Pero ese viene más adelante.

Quedo parada cruzando las últimas palabras con mi madre. A veces va mi hermana. Y el circo empieza la función.

La rubia que va a la misma universidad que yo aparece con ambos padres, con todo su glamour, sacudiendo los claritos y el bolso Puma. Nos saludamos. También aparece el doctor que tuvo la precaución de esperar a ver si realmente era apendicitis los que tenía –no era –con su hija y el novio. Ese novio era amigo mío pero ahora ya no nos saludamos. También llega esa nena que para que todos tengan un decir se arruinó el año empezando el liceo en Montevideo. Con tristeza se acerca, compra el ticket y abraza a su mamá. Esa es una historia conocida y todos los años alguno cae.

22:15. Un beso, chau y todos arriba. Despedida con la manito hasta que dobla la esquina. Los niños suben, todos los padres comienzan a conversar entre ellos.
En la última parada sube su amigo, el del jeep con el que nunca nos quedamos callados. Vamos hasta la radial en excursión, cada cual hablando de lo suyo y todos hablando de todos. Pero después la cosa es diferente, subimos al siguiente ómnibus y no se oye ninguna voz.

Dulces sueños hasta Tres cruces.

5 comments:

anonetoy said...

Es más triste de lo que parece. Abrazo.

Zoe said...

Viajes somnolientos.
Siempre soy de la que escucha al resto roncar. No logro nunca conciliar el sueño.
Me entretengo demasiado viendo las luces pasar por la ventana.
Me parezco un poco a los niños que cuentan cuantos autoso carteles hay en el camino. Todavia no se me quita.

Saludos desde La Clínica querida Emma. Tiempo hace ya!

July in the sky with diamonds said...

Son esas pequeñeces, que uno percibe en los viajes de regreso... no necesariamente tienen que ser tristes..
Saludos

Minerva said...

Descanso... siempre y cuando no haya madrizas, niños pequeños o gilipollas que les guste lucir las novedades en Ringtones. Ay.

Juan Pablo López said...

el silencio diminical del colectivo que circula cuando despunta la noche... lo conozco, y de qué manera