Friday, September 21, 2007

Profesores de película

El profesor de filosofía

(Historiografía personal)

Primer día en cuarto año. Quince años. Ganas de tirarnos en la playa en lugar de estar en el liceo. Los pasillos eran un bullicio: carreras, gritos, cantos. Nadie quería entrar a clase, pero a medida que los profesores iban llegando, no quedaba más remedio.

Hasta que sólo quedó un grupo afuera. Conversaban y cantaban entre ellos, parados en la puerta del salón.

Entonces apareció caminando por el corredor: pantalones ajados, una remera que no conocía la plancha y el pelo más enmarañado que el de un chimpancé. Caminaba con pasos largos y brutos, tenía las cejas tan espesas que parecía severo, enojado. Se paró delante de la puerta, miró hacia abajo y metió un dedo entero por uno de los agujeros de la remera. Abrió la puerta y entró a la clase.

Tuvo paciencia, esperó a que todos se sentaran y comenzaran a divagar sobre este tipo que, se suponía, iba a enseñar filosofía. “Mi nombre es Martín”, dijo con voz áspera y fuerte.

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La materia se disfrutó y fue bastante educativa, no sé si tanto en filosofía, pero salí de cuarto de liceo sabiendo tomar tequila y conociendo los grupos de música del sesenta y setenta. Además también el mito de prometeo que lo dimos cuando fue la directora a la clase.
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Primer día de sexto de derecho. Los niños de cuarto de liceo que les habían sancionado el decorado de la ventana del día de la primavera (eso merece otro post) eran personas casi maduras (muy casi), decididas y con ganas de discutir.

Todos los grupos entraron a los salones, pero ellos no, seguían en el pasillo conversando. El profesor no aparecía.

– ¿Te acordás cuando nos pasó esto en cuarto? –comentó Fico a un grupo de personas que estuvieron con él todos los años de liceo.
– Si. Y llegó Martín –comentó Emma.

Martín, el profesor de filosofía, al que habían denunciado por pegarle a un alumno, al que habían acompañado a la playa a fumar cosas que mejor no nombro para evitar problemas, aquella persona que había hecho que Emma se subiera a un banco a cantar (y los dos compañeros que estaban al lado corrieran despavoridos).

Y llegó Martín, el profesor de filosofía. Otra vez. Entró a la clase, esperó a que todos nos sentáramos y él fue a la ventana. "Mi nombre es Martín. Algunos de ustedes ya me conocen", dijo.
s
Ese año enseñó filosofía.

10 comments:

Uma said...

Siempre hay un profesor en la vida de todos nosotros que te marca y te enseña y no precisamente teorías sino enseñanzas de vida.no?
besos:))

EL PRESO CRÁTICO said...

Por un momento creí que ibas a hablar de nuestro guía espiritual de Método.

POr lo visto, tenés experiencia en este tipo de gente.

Emma said...

Preso, a ver, el guía que vos decís me recuerda a este profesor. Me parece que todos lo juzgan por lo que vieron la primer clase.
Igual, tampoco vas a comparar filosofía en cuarto de liceo a una materia de la facultad, ¿no?

EL PRESO CRÁTICO said...

No, pero el nuevo diseño del blog es mejor. Es como una nube. Liviano.

El otro, con el templo griego y todo, era insoportable.

Zoe said...

Que buen relato!!
Ojalá yo hubiera conocido un Martín...pero en vez de eso me tocó una profesora de literatura de solo 1.40 que parecía una extraña cruza entre un hobbit y un troll....
pero bueno, ambos quedaron en la memoria.....o no??

Excelente sitio Emma!
Y muchas gracias por haberme visitado.
Saludos desde la Clínica.

katiuska said...

LOS profes pueden no enseñar nada de la materia, pero se le recuerda por sus cosas locas que los hacen especiales. Y muchos te marcan.
Tuve uno que era como sacado de una película. Me enseñó muchas cosas de a vida.

saludosss

juan rafael said...

Los profesores también son personas humanas ¿no?

Si, mi reina said...

Aveces idealizamos a los profesores y los imaginamos siempre como eminencias q van a dar catedra, perfectos;y nos olvidamos q son personas, y como personas cada uno es especial. Y claro!estan esos q salen de lo comun y son los q mas recuerdos nos brindan.

Emma said...

esos porfesores de película que se preocupan por cada una de las personas que está sentada en la clase y no van sólo a ganar el sueldo, esos son los que quedan en el recuerdo de los alumnos de buena forma y los que siempre se recuerdan cuando se quiere dar el ejemplo.

Emma said...

gracias preso sobre el diseño. el anterior no era un templo griego igual, era un faro.