Wednesday, March 12, 2008

Camino a la corona



Era una mujer hermosa, una amiga de su hija escribió: “El verso de La Fontaine podría alicársele especialmente: ‘Et la grace plus belle encore que la beauté”. (Cita, Las mujeres de la Revolución Francesa, Linda Kelly)

Fue arrestada cuando mandó una carta al Comité de Salud porque supo que su cuñada iba presa. Lo único que provocó fue que los revolucionarios pusieran los ojos sobre la propia Josefina. En la prisión Les Carmes ella se reencontró con su marido (hacía seis años que estaban separados). Allí mostró una gran falta de espíritu: lloraba todo el tiempo. Probablemente la ejecución de él fue lo que salvó su vida, porque al enterarse de eso ella tuvo su peor derrumbe, por lo que su juicio fue aplazado por falta de salud.

Robespierre (se podría llamar el Capo del Terror) calló pocos días después y Josefina quedó en libertad. Volvió a unas calles que se veían diferentes, donde se respiraba el final del Terror, el comienzo de una nueva vida, una nueva sociedad. La sangre derramada pretendía ser olvidada con bailes, teatros y nuevas modas. Con nada más que con lo puesto, sin tierras y con muchas deudas, Josefina logró ser la reina sin corona de la nueva Francia, junto con Teresa Carrabús (para ese momento Madame Tallien). Se abrazó de Barras, uno de los capos del directorio, rico y sin escrúpulos. Así siguió hasta que se casó con Napoleón Bonaparte. Y Barras atrajo a una nueva amante: Teresa.

Josefina veía un gran futuro en Napoleón. “Barras escribió que Josefina padecía un ansia insaciable de lujo y dinero. Su belleza ya estaba deteriorándose cuando conoció a Napoleón Bonaparte, todo lo debía al arte, tan calculado, refinado y perfecto como el que usaban en su profesión las prostitutas de Grecia o París” (Cita, Las mujeres de la Revolución Francesa, Linda Kelly)

Emma.



Fuente: Libro.
Las mujeres de la Revolución Francesa
Linda Nelly. VERGARA,
290 páginas

3 comments:

juan rafael said...

Iba buscando nuevos horizontes de grandeza.

fantasía said...

Todos los caminos son difíciles y el que lleva "a la corona" tiene que ser todavía más escabroso...
De todas formas, ¡Vivan las mujeres de la Revolución!
:))

Zoe said...

Interesante post queridisima Emma.

Creo que habré de copiarle el libro.

Abrazos desde la Clinica!