
Pero cuando entra el profesor con los parciales en la mano, salgo corriendo en la dirección contraria.

Entré a bachillerato y pude ir al taller de teatro en el liceo. Se hizo la gloria. Estaba segura de que había encontrado mi profesión, a eso me quería dedicar el resto de mis días. Y cuando me peleaba con mis padres, más convencida de que quería ser actriz estaba. No falté ni una vez en los dos años que fui. Lo mejor que podía pasar en esos talleres era que las coordinadoras me eligieran para pasar al medio y hacer de ejemplo. Jamás me había gustado y cada vez que me hacían parar en una clase no me sentía tan entusiasmada. Pero era el teatro, algo diferente.
Seguí ascendiendo en mi carrera como actriz del interior. Y entré al teatro de la biblioteca de la ciudad donde vivía. Runo me agarró en la fiesta anual ese febrero y me dijo que habíamos quedado seleccionados. No le creí. Me agarró del brazo y me arrastró por media fiesta hasta que encontramos a Fico, cuando él dijo que Runo tenía razón no lo podía creer. Había encontrado mi carrera y medio que valía la pena en eso.
Pero todo lo que sube tiene que bajar. Y mi ego así lo hizo cuando el papel de la obra que me asignaron estuvo muy bueno. Mi falta de confianza me jugó en contra cuando no sabía donde buscarlo al principio. Después me daba vergüenza mostrarlo. Hasta que finalmente llegamos a un acuerdo con Fico (que tenía la primer escena conmigo) y salió fantástico.
Comprobé que salir al escenario era la sensación más frenética que existía. Especialmente los tres segundos antes de salir. Son los nervios que vale la pena sufrir. Se pasan tantas cosas por la cabeza en ese momento. Me voy a caer. Me voy a morder la lengua. Me voy a olvidar de la letra. Me voy a enredar con un cable. Pero cuando salís al escenario todo está bien. Todo sale perfecto. Y cuando la letra se va de la cabeza, se improvisa. 



Es injusto. Un hombre acusado por pornografía infantil tiene 12 años de prisión. Una familia que la lucha tiene toda una vida de miseria.
Uno lo mira de afuera y le duele. ¿Cómo se puede sentir una madre? Es tan injusto. Impotencia.
Hay penales llenos de gente esperando que eso les pase, sin embrago, no. No hay derecho.
errores técnicos: no le podía bajar la calidad, entonces exprimí al máximo el potencial de mis pobres neuronas (que acaban de salir de terapia intensiva después del examen de publicidad) y lo que hice fue filmarlo con una cámara de fotos para poder subirlo a youtube... sepan comprender... acaba de terminar el verano y mi cabeza se opone a comenzar a trabajar otra vez.
Emma.
Los últimos días de diciembre del año pasado junté a un par de amigos en la cocina de Hernán y comenzamos a filmar. El presupuesto era bajo (por no decir nulo): cien pesos que se fueron cuando compramos cuatro pilas para la cámara de fotos y un par de chicles. Encima las fotos salieron fuera de foco.
Pero una vez que lo vi terminado me di cuenta de que todo esfuerzo valió la pena. Cada vez que repetía la línea o me ponía un buzo con el aire a casi cuarenta grados de temperatura, cada vez que hice correr a Soledad y cada grito que pegó el bebe (Máximo). Todo valió la pena. Incluso toda la gente que nos miraba como si estuviéramos locos cuando nos veía pasar con la cámara y a los gritos.
Emma.
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Gracias Lucas, Mónica y Agustina por permitir que Máximo llegara a nuestras garras. Lujan, Hernán, Rocío, Josefina, Cata, Sol, Cindy, Luciana, Juliana, Pemi, Guille, Uri (aunque todavía no sepas que estás en el corto).


La confianza es la clave. Conocer los propios límites la fortifica. Yo conozco los míos y sé que el límite de mi confianza es el que llega primero. Después de todo tengo un argumento sólidamente fundado en la fantasía: un refugio capáz de cuidarme, que me sirve de escudo.
Con respecto a muchas cosas tengo un pésimo criterio y debo aceptar que mi refugio no fue la mejor opción que he tomado. Durante un tiempo funcionó: cumplió su propósito. Cada vez que salía lo veía, ¿Cómo no hacerlo? Si vivía en la calle. Pero a medida que el tiempo fue pasando los dos cambiamos. Ahora mi refugio, mi escudo, se transformó en una espada que me tiene contra la pared.
Bajé a la playa y me senté a mirar como el sol bajaba. Atardece. Es el fin. Que se valla. Que salga lejos. Que sea feliz. El sol baja, es el fin. Pero hasta ahora, cada vez que el sol ha bajado ha vuelto a subir.
Emma.
Había una vez yo.Tengo que soltar amarras si quiero navegar.
Ahora mi barco se siente algo tonto por haberse quedado allí y se quiere ir. Pero no se anima a soltar las amarras, porque no sabe lo que se puede encontrar en el mar abierto.
La otra noche tuvimos una larga conversación y le dije que hiciera lo que el corazón le dictara. Es complicado eso de hablar con uno mismo, porque no nos decimos nada nuevo.
Digamos que mi barco me hizo caso y está haciendo un esfuerzo por salir del puerto, que dentro de todo, era bonito. No quiero que empiece a piratear, ni se tire a nadar con tiburones, pero hay millones de puertos en el mundo.
Por cierto, quiería comentar que el otro día me encontré. Fue en una de esas películas que ves una y otra vez y la última vez te gusta más que la primera. Cuando estaba por empezar me repetí todos los nombres que usa él y me dije "y ella se llama Emma".En un viaje pasan muchas cosas. Algunas buenas (como la vez que me fui de vacaciones con Pame, Sol y Ro. Aunque me agarré la tal insolación y quedé roja) y otras no tanto (como la vez que pasamos toda la tarde en la ruta con Alexandra esperando que pasara un ómnibus y cuando lo hizo... lo perdimos). Pero siempre se recuerdan y después, los recuerdos se cuentan como chiste. Aún muestro la marca de la moña de la parte de arriba del traje de baño en mi espalda.
Lo que no cabe duda es que lo más difícil de afrontar es la vuelta. Tener que volver a abrir el bolso y doblar la ropa para guardarla. Correr los colchones porque no aparecen los zapatos. Tener que volver a comprar sepillo de dientes porque dejamos el viejo (siempre me pasa). Chau playa, nieve, bosque o a donde se haya ido. A la comodidad de un hotel o a la aventura de los bichos en una carpa.
El regreso a casa es la emoción más grande que tiene un viaje. Porque volvemos a lo nuestro. Y sabemos que el viaje no se acaba ahí. El viaje no se acaba.
Gracias Guille, Pame, Sol, Ro, Cata, Alex, Mamá, Viktor y Pedro. Las personas que aparecen en las fotos. Dura 25 segundos nada más. Fue todo lo que pude afrontar teniendo en cuenta que you tube sólo permite subir 100 mb- Aún así, espero que lo disfruten.

Buscaba al creador porque quería más tiempo de vida. No para él mismo, sino para ella. Era una máquina de carne, huesos y sangre, capaz de llorar, amar, desear, sufrir. Todo lo bueno se acaba. Y cuando se acaba, duele. Pero el dolor es lo que nos indica que eso valió la pena.
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Si pudiera expresar en palabras como te extraño, no sería vacío lo que sentiría. Pero si no sintiera este vacío, entonces, tal vez, no te estaría extrañando. Y me gusta extrañarte, porque es la prueba de que te quise, te quiero y te voy a querer siempre.
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Porque ahora me siento más cercana a vos. Vivimos lo mismo: nos fuimos y volvimos. Los demás no nos comprenden: no saben porqué somos inadaptados, porqué lloramos. No entienden que tenemos dos vidas.
Pero entre nosotros sabemos lo que nos pasa, porque lo que te pasa a vos me pasa a mí. Yo sufro por lo que vos sufrís.
Si no estuviéramos sufriendo, eso no habría pasado. Y, en ese caso, los dos sabemos que el sufrimiento vale la pena.
Emma (la hermana mayor: la única y está en Uruguay)

Ani sabía que se iba a un lugar extraño. No conocía la gente, ni las costumbres y apenas si se daba a entender con su acento marcadamente extranjero. Sabía que no iba a ser fácil vivir sin su familia, sin sus amigos, sin todo lo que ella conocía y había estado en su vida desde que había nacido.
Pero lo hizo. Sobrevivió. Conoció gente de todas partes del mundo. Se adaptó, se reveló contra sus propios ideales.
El tiempo pasó. El momento de volver a casa llegó.
Tanta gente le habló sobre lo difícil que iba a ser todo cuando volviera a Uruguay. “Que estupidez” había pensado ella. O sea, había ido a un lugar completamente diferente y se había adaptado perfectamente, no era lógico que se sintiera mal cuando volviera a casa.
Que equivocada estaba. Inconscientemente pensaba que la vida en Uruguay se había detenido. Todo era diferente. Ani había perdido la nacionalidad. No era ni de acá ni de allá. Se sentía lejos de todo y de todos. Sola, sin nada que hacer. Sentía como sus amigos se esforzaban por reconfortarla. Pero no funcionaba.
Un mes después otro integrante llegó a la familia. Ella se había ido de intercambio, ahora llegaba uno a su casa. ¡Que año! Como se hizo querer ese otro hermano. Si bien ella reconocía que en un principio no quería que él llegara, cuando se estaba por ir, no quería que se fuera.
Ani le advirtió que tuviera presente: el regreso era lo más difícil. “Que estupidez” respondió él.
Emma


"Entre tanta gente, solo importas tú"
Cuando a Wendy su padre le dijo que tenía que crecer, Peter Pan se la llevó a la Tierra de Nunca Jamás.
Emma.
Clark Gable y Vivien Leigh. Gone with the wind.
Cary Grant e Ingrid Bergman. Notorious.
(Vicky M., Lauri, Naty, Gaby, Vicky G., Tincho y el resto de los gurises del seminario de Hitchcock, incluyéndome. Me gustó mucho esta película)
Movie Script:
DEVLIN There's one more drink left apiece. Shame about the ice.
ALICIA What is?
DEVLIN Gone.
ALICIA Who's gone?
DEVLIN The ice. (off the music) Why do you like that song?
Audry Hepburn. Breakfast at tiffany's
(Ésta fue por Naty y Stacy. A una le gustó el libro, a la otra, la película)
Movie Script:
-It's like Tiffany's
-Tiffany's? you mean the jewelry store?
.Emma.
